La liebre
El desespero
Cuarenta y un años después, el PSOE de León reedita este domingo su guerra con la excusa de un pero. La adversativa tiende el campo de batalla del congreso provincial en el que se debate el orden de los sustantivos que flaquearon la pancarta histórica con la que el partido puso proa a la manifestación de León Solo. «Somos socialistas, pero antes leonesistas», se leía en la sábana, detrás de la que se parapetaron los representantes de la formación en la marcha para comprometer una defensa que luego traicionaron al rendirse a Castilla. Pero guardaron el trapo raído que, cuando arrecia el sentimiento regionalista, ondean con la misma intención y lealtad de entonces.
El quicio del pero enmascara este domingo de nuevo la posición política de las dos opciones: al otro lado de la hoja de la frase se cierra una puerta: la que niega el PSOE a la autonomía leonesa. Ambas posturas se esconden bajo una misma premisa ideológica, que antepone el socialismo por encima de la identidad leonesista. No hay duda del orden de prioridades, por mucho que una de las dos candidaturas quiera adornarse con la careta de la autonomía leonesa. Son leonesistas, presuntamente, como se expone en la publicidad que los acompaña, pero antes socialistas: un partido que niega la autodeterminación, como se ha reafirmado en sus dos últimas congresos precedentes, tanto federal como autonómico. El leonesismo se exhibe como la razón, pero sólo se trata de la disculpa. La propuesta de Javier Alfonso Cendón, quien rentabiliza el escaño en el Congreso para aplaudir cuando Sánchez habla, se supedita a los dictados del aparato, avalado por Zapatero, enemigo número uno del leonesismo. En frente, se presenta Diego Moreno, la joven promesa que en 2007 se estrenó como diputado de perfil y que después ha vegetado como procurador y miembro de la mesa de las Cortes autonómicas con un generoso sueldo por servir al castellanismo de Tudanca. Le avala Diez, quien esta semana explicó que el PSOE «siempre fue leonesista, estuvo cerca de los ciudadanos y escuchó sus reivindicaciones». Se le olvidó recordar que después vendieron a León. Son los mismos socialistas. Pero qué pereza...