Hojas de chopo
Demasiada simpleza
El paradigma sociopolítico es cambiante, pero posiblemente nunca en la historia lo está haciendo con tanta rapidez. La propia evolución lo exige, a veces anudando varios elementos que conforman un todo, en un contexto lleno de dependencias. Desde hace un par de meses la velocidad de crucero en este sentido no parece tener límites, y, además, algún parecido con lo ocurrido en Europa hace casi un siglo. Solo que el origen de la brusquedad del cambio tiene otro epicentro, seguramente hoy más expansivo. Como todos ponen aquí el mismo nombre, ahorramos referencias. El Ojo Supremo del Atropello, el americano que parece dormir con gorra roja, tiene en vilo a medio mundo, como mínimo.
Como siempre, los que dirigen todos los cotarros han de reflexionar con seriedad, no contestar a la situación con el desprecio y con medicamentos caducados, sobre todo aquellos partidos que esgrimen la soberbia de argumentos hoy ya muy pasados de moda. Seguramente el análisis del pensamiento político joven en España, Alemania, Inglaterra…, por poner solo algunos ejemplos, les haga variar de estrategia. Porque Europa, cada vez más irrelevante por los personalismos de sus propios países y los intereses que los mueven, tiene el enemigo en casa, incluso contra su propio país, que el asunto es muy serio. «Hacer Europa grande otra vez» —¿les recuerda algo?— es el lema de Patriotas (los de aquí demuestran no tener esta cualidad, al margen de predicarla como un mantra), reunidos en Madrid el segundo fin de semana del pasado febrero. No se olvide que son un bloque de partidos que forman un grupo parlamentario europeo que representa a varios millones de ciudadanos.
Descendiendo a lo de casa, por esas mismas fechas visitó por primera vez León, el Bierzo, en concreto, el nuevo secretario de los socialistas de esta comunidad, Carlos Martínez. «El nuevo líder autonómico del PSOE —y cito textualmente— atribuye el sentimiento autonomista leonés al abandono de la provincia por parte de los gobiernos del PP en la Junta». ¿Se puede ser más simple y desconocedor de un asunto de calado? ¿Cómo se puede confiar en personajes de tan corto alcance? (ahora se está(n) perdiendo en las filigranas floreadas del lenguaje). Lo mismo habría de decirse de Ricardo Gavilanes, portavoz popular en las Cortes de Castilla y León, que pocos días después echaba por esa boquita contra los socialistas, que —afirmaba en una entrevista— no hacen nada en/por esta comunidad. No digamos nada del absoluto desconocimiento elevado a categoría del señor Tellado, pontificando en su reciente visita a esta tierra como quien hace churros. Simplificación de las cosas hasta la risa o el cabreo. Unos y otros han de valorar en qué medida esta permanente miopía, su eterna miopía tiene incidencia, para peor naturalmente, en el cambio de paradigma. Se lo tienen que hacer mirar.
El descrédito de la política y los políticos por parte de la ciudadanía, fácilmente constatable, nunca es bueno para el sistema, para una democracia sana y enriquecedora. Pero deben ofrecer propuestas, no la eterna guerra despiadada y estéril de uno contra otros, incluso por nimiedades. Aburren. Aburren. Aburren. Los partidos y sus representantes han de pensar más en la apertura y el diálogo que en la denigración, donde no solo parece, sino que se mueven más a gusto. A las pruebas.