Diario de León

Jesús Fernández, obispo de Astorga

Obispo De Astorga

Francisco: el Papa que la Iglesia necesita

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El 13 de marzo se cumplieron doce años del pontificado del papa Francisco. En el cónclave de su elección, los cardenales habían puesto sobre el tapete la realidad de una Iglesia navegando entre vientos y tempestades, y necesitada de impulso y renovación tanto en la vida de los fieles, como en las dinámicas pastorales y en las estructuras. Pues bien, abiertos a la inspiración del Espíritu Santo y desde un sincero amor a la Iglesia y a la propia humanidad, los electores eligieron a un cardenal llegado del fin del mundo: Jorge María Bergoglio.

El elegido, desde el primer momento dejó claro su propósito de hacer realidad un nuevo estilo de ser Papa por su modo austero de vestir, su expresión popular y fresca, su mirada… Personalmente he tenido la fortuna de saludarle seis veces. En diciembre de 2013 fue la primera. Acababa de recibir el anuncio de mi nombramiento como obispo auxiliar de Santiago de Compostela y era presentado al Santo Padre, en la plaza de S. Pedro, por el entonces obispo titular de la diócesis de León Julián López. Tengo grabada en mi mente su mirada atenta, clavada en mi rostro sin ninguna concesión al despiste, cariñosa, complaciente. Y -que nadie se escandalice- los breves segundos que duró el saludo, hablamos de fútbol.

El papa Francisco es un hombre profundamente humano. En la retina tenemos grabadas múltiples imágenes abrazando a niños, a discapacitados, a enfermos. Cada jueves santo, le hemos visto lavar los pies a doce personas en situación de debilidad y exclusión. Tiene bien grabado en su mente y en su corazón el principio «misericordia». De hecho, convocó un Jubileo extraordinario para glosarlo. Como buen samaritano, se ha preocupado y ocupado en la atención a los pobres y excluidos; también a los niños abusados y a las personas vulnerables. Sin duda, su aportación a la prevención, curación y apoyo de estos ha sido decisiva.

Todos los pobres y excluidos, todos los frágiles han merecido por su parte una atención especial, pero cabe reseñar la prestada a los migrantes y refugiados. A ellos dedicó el viaje a la isla de Lampedusa (2013), donde se encontró con miles de inmigrantes. Allí realizó el simbólico gesto de arrojar una corona de flores al mar mientras rezaba por los migrantes muertos en el Mediterráneo, al que ha venido bautizando como el mayor cementerio de Europa.

Junto a los gestos, Francisco ha sido también valiente en la denuncia, sobre todo contra el sistema capitalista, contra una economía que mata porque, efectivamente, excluye de la carrera de la vida a una parte significativa de la humanidad. También se han hecho famosos sus escritos recientes contra la política de expulsión de inmigrantes llevada a cabo por el nuevo presidente norteamericano Donald Trump.

El Papa avala con su testimonio la apuesta por una Iglesia cercana a las necesidades de los hombres, compasiva y misericordiosa. Está convencido de que el futuro eclesial ha de estar ligado a la construcción de procesos de humanización que implican tejer alianzas con todo tipo de personas y colectivos. En este sentido, le preocupan especialmente los conflictos internacionales y, particularmente, la guerra. Para abordarlos, propone consolidar una cultura del diálogo y del encuentro que tiende puentes y derriba muros.

Francisco ha puesto en marcha procesos de renovación personal y eclesial, haciendo resonar con fuerza la llamada a la santidad de vida de los católicos y a la configuración de una Iglesia sinodal en comunión que, superando el clericalismo, ofrece a todos los carismas la oportunidad de una mayor participación en la labor pastoral, en el discernimiento y en la toma de decisiones. El Papa nos invita también a mejorar la transparencia y el rendimiento de cuentas, incluido el campo pastoral. Gracias al papa Francisco, el tren de una Iglesia peregrina en busca de una mayor santidad de vida y de una renovada actitud misionera y evangelizadora sigue en marcha y acelerando el paso. ¡Ojalá no le falte la fuerza que nace del Espíritu Santo y la mediación del Santo Padre para que llegue a la meta deseada! Así se lo pedimos a Dios.

Francisco ha sido valiente en la denuncia, sobre todo contra el sistema capitalista, la economía que mata, porque excluye de la vida

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