CANTO RODADO

Las mañaneras de Claudia Sheinbaum

Quien sabe cuidar, valora su tierra y a las personas que, con sus manos, «transmiten conocimientos ancestrales»

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, habla durante una rueda de prensa este viernes, en el Palacio Nacional, en Ciudad de México (México). EFE/Mario Guzmán

Creado:

Actualizado:

Entre el azote del vendaval arancelario, la estremecedora estampa de la caza de inmigrantes que ha vaciado las calles de Nueva York de vendedores ambulantes, el zoco belicista de la tragedia de Ucrania y la devastación genocida de Gaza, escucho una voz que parece susurrar y habla con contundencia. 

Claudia Sheinbaum, la primera presidenta de los Estados Unidos Mexicanos, ‘platica’ a diario sus gestas políticas en las ‘mañaneras’. A las siete y media, la presidenta, física, maestra y doctorada en ingeniería energética, se planta frente a un micrófono y un atril, en un excelso salón, con la prensa delante y abierta a preguntas, cosa ya inusual en los gobernantes.

La presidenta comparece acompañada de cargos que explican, con pelos, señales y gráficos, sus proyectos. Especialmente interesante me resultó la plática sobre el programa Fonart para relanzar las artesanías, no centrado en los objetos, sino en las personas como «transmisoras de conocimientos ancestrales».

Concha Casado se haría seguidora de Sheinbaum. Los titánicos esfuerzos locales que hacen pequeños municipios donde dejó la semilla, como Val de San Lorenzo, no merecen el miramiento de las estrategias políticas que dicen luchar contra la despoblación. 

Es lamentable que el Alfar Museo, en Jiménez de Jamuz, esté cerrado y que la alcaldesa Carolina Castro se haya quedado sola en la fracasada obra de reforma de este espacio complementario a unas artesanías aún vivas porque no hay empresa que la haga o sobra burocracia que la frustre. 

Tan triste como que las alfombras y tapices de alto lizo de Nistal, uno de los reductos del nudo español en Astorga, estén guardados en un almacén mientras esta técnica textil genuinamente ibérica heredada de los árabes está a punto de alcanzar el sello de Patrimonio Cultural Inmaterial.

La desidia respecto a las pequeñas cosas de la vida es el principal mal de la política. No hay cuidado, ni cuidados. Quien sabe cuidar valora su tierra y a las personas «transmisoras de esos conocimientos ancestrales» con sus manos. Tesoros vivos de la humanidad, decía doña Concha fascinada por lo que hacían en Japón. Ni México ni Japón, Spain y León son indiferentes. Quedarán las imágenes y la palabra como las recogidas por Miguel Sánchez y Puri Lozano en Entre Manos.

Claudia Sheinbaum se presentó a esta mañanera última ataviada para la ocasión, con una chaqueta roja bordada en colores vivos y formas tradicionales. Hay, sin duda, una estrategia de comunicación política muy clara en este formato con el que despierta cada día a sus compatriotas, sin excluir a las personas sordas porque hay traducción simultánea en lengua de signos. 

Ella sabe que la prensa preguntará por los órdagos de Trump. Pero con la misma serenidad con la que expone el relanzamiento de las artesanías contesta por qué México no cumple el tratado internacional de Aguas con Estados Unidos con el cupo de caudal pactado del río Bravo: «Llevamos cuatro años de sequía». ¡Ay, señora Sheinbaum!, aquí, la sequía de ideas es pertinaz.