CORNADA DE LOBO
Y a los tres días...
Se me quedó corto el apagón, dijo Bunbury como con ganas de más. Eva Güimil opinaba: Lo que se vivió el lunes en muchas calles se parecía más al jolgorio del instituto cuando alguna avería nos sacaba de las clases, que al lúgubre fin del mundo. Aliviada la nación por la soportable brevedad del apocalipsis eléctrico, la sorpresa algo confiada no dio permiso a pasar del susto a la confusión caótica y, así, los medios se regodearon en destacar la ejemplaridad vecinal, la solidaridad comunitaria, la ausencia de incidentes graves, la pronta respuesta en las fuerzas del orden, la categoría humana en decenas de episodios que ahuyentaron el drama... concluyendo en titulares ufanos: «España es un país de la hostia. Con todo el lío que hay, y la gente tomando cañas» (El País), mientras otros medios tiraron a exagerar y a malmeter alarmando en pro de su causa. Pero... ¿qué hubiera ocurrido si el apagón no hubiera quedado resuelto en seis o diez horas, prolongándose toda la noche y a la mañana siguiente y un día más, dos, tres?... Dicen los expertos que a las 48 horas de una crisis de esta magnitud se hubiera destapado el tarro de los demonios. De la angustia se pasaría al pánico y del pánico al sálvese quien pueda. Y al tercer día, la resurreción de la vileza que cada cual llevamos dentro. No habría guardias suficientes para contener la confusión, el desorden, la tropelía y el pillaje, sobre todo en lugares donde la despoblación franquea puertas... ¡y qué gran compinche la oscuridad total con todas las cámaras de seguridad ciegas!... El kit de superviviencia —quien lo tuviera— se habría agotado y el «yo por mis hijos mato» sería la única ley. Agotadas aguas y combustibles y pilas y velas y panes y peces en lata, ¿quién se contiene?... Habría que ver entonces la serenidad y solidaridad de este «país de la hostia» del que tanto alardeamos en la broma informativa. Días sin luz moral. Noches negras en boca de lobo. Dudando del amanecer. Rezando. Maldiciendo. Conspirando. Y el pavor, en chándal por las calles junto a un caos con cuchillo entre los dientes. ¿Será demasiado exagerado suponerlo así?... y eso sólo en tres días... ¿y en tres semanas?...