Otro misterio
Cuánto hay que ver en esta catedral nuestra, cuantísimo, y qué poco nos fijamos en sus detallitos por tenerla tan de casa, de la familia (la familia propia es siempre la última en acabar de conocerse). Y tiene que venir uno de Cuenca a reparar en algo que sin duda nos pasa desapercibido. Me manda la foto Pedromaría H. diciendo: «que no tengáis una leyenda sobre este señor dice muy poco de esta villa; lo del topo queda escaso»... y otro misterio al canto:

En la torre del reloj y bajo la inscripción «Ave María», asoma el busto de este tipo grotesco y más feo que un pedo en la boca sin especial razón de estar ahí o venir a cuento. Misterio. Lleva esclavina medieval con capucha, tiene los ojos cerrados y la boca muy abierta, boca-buzón, abatida su cabeza en sueño ceporro... o ajusticiado. Y aunque es rostro feísimo y viril, tiene sin embargo dos tetas como dos carretas. Más misterio aún. Y ya tenemos leyenda: Fue un canónigo de inclinación bujarrona al que sorprendieron travestido (profeta y protomártir de lo transgénero tan de siglos después), al que agravaron además su delito acusándole de vampirismo, razón por la que fue enterrado como la famosa vampira de Venecia del s. XVI con un ladrillo entre los dientes para que no pudiera volver a morder, ladrillo que aquí se le cayó con el tiempo o se eliminó tras certificarse falsa la acusación. Y de esta guisa se colocó visible, aunque discreto, en ese paño de la torre meridional para escarmiento de propios y aviso a navegantes.