Diario de León

Creado:

Actualizado:

No advertidos por la sentencia de Julio César, que prefería «ser el primero en una aldea que el segundo en Roma», León se plantó en el Foro romano por si quedaba algo que reclamar de la herencia de los tataranietos de la Legio VI. No hubo suerte. Todo ha prescrito, más de dos mil años después. Como compensación, la presencia del Nazareno ha servido para jalonar, a golpe de horqueta de los hermanos del Dulce Nombre de Jesús, la Via Claudia, procesionar el emblema de la Semana Santa leonesa a hombro bajo la escolta del Coliseo y levantar un monumento de orgullo del patrimonio al pie del Millarium Aureum, el punto en que comenzaban todos los caminos de la civilización occidental. No está mal para un pueblo cuyo nombre cuesta identificar más allá de los Pirineos, no digo ya al otro lado de los Apeninos, donde ha habido que convencerlos de que no eligió nombre el Papa primero, sino nosotros.

La presencia del Dulce Nombre en Roma ha mostrado la utilidad de la cofradía como instrumento político, con el abad, Nacho Tejera, dedicado a publicitar que la imagen había ido a representar a la comunidad, después de que la Junta le hubiera aprobado la entrega de 157.300 euros para «financiar los gastos». A su vera, el consejero de Medio Ambiente y el alcalde se pinaban para colarse en las fotos con la que conseguir la bendición de la opinión pública, en la rancia creencia de que se consiguen más votos en la vara de un paso que en una fiesta de barrio. Pero al margen de la hoguera de las vanidades, el viaje sirve para reivindicar la valía de un patrimonio contra el que han cargado los puristas andaluces, arrebatados a aplaudir como si fuera la feria, no una representación de culto, e ignorantes de otras manifestaciones de Semana Santa ajenas a los espectáculos en los que se comen pipas. Frente a estas declaraciones en las que se cuestionaba la legitimidad del Nazareno para procesionar ante el Palatino, la demostración de los hermanos de Jesús, arropados por la agrupación musical, deja una postal para la historia de esta aldea en Roma. León, como el Papa. Aunque se nos quedan cortos los XIV. Habrá que perseverar. Con cuatro más llegamos a León XVIII y, a lo mejor con esa bendición, nos dan la autonomía.

tracking