Creado:

Actualizado:

En:

Seguro que escribí de esto en alguna ocasión, pero el tema pide reincidir buscando indulto a tantísimas palabras que no deberían morir y que con un pie en la tumba están, si no ya sepultadas. La lengua española tiene 94.000 palabras (añádanse los titantosmil americanismos que la fecundan), pero en el lenguaje activo sólo campan unas 10.000... ¡cuánta riqueza al tacho!... ¿es que deben declararse extintos vocablos tan bellos como macarelo, gaznápiro, sacapotras, miramelindo, barbián, carpanta o parusía?... ¡cuánta interminable procesión al cementerio de la mudez!... y también habría de hacerse un redil especial con las esdrújulas, chulas a rabiar y bien tiesas comparecen en todo texto o charla: burdégano (cruce entre potro y burra; todos conocemos alguno), dómine, córcholis (el pijo debería adoptarla), carátula, magnífico, bárbara, antártico, paupérrimo, palíndromo (palabra que se lee igual de derecha a izquierda que de izquierda a derecha; ejemplos: anilina, dábale arroz a la zorra el abad, reconocer... o socialista, pues para ello se toma licencia)... y patético, canónigo, lapislázuli... El cagasentencias que calza esdrújulos luce mejor su falta de autoridad.

Por resucitarlas aun sólo en este instante, valgan otras: embeleco, barbián, esguín, katiuska, hornija, quidam, rusticar, quitanza, tanganillo, figón, kermés, borrallo, garambaina, cazcalear, cenaoscuras, faramalla, jerapellina, núbil, tremolina, oclocracia, petricor, serendipia... Y lo mismo que inventan un lleunés que jamás hablará nuestra gente (ni lo mamó ni lo necesita ni le vale aprenderlo), sí es oportuno resucitar tanto viejo palabrario de estos nortes aún utilísimo hoy: fochicar, achusmare, cochar (con güela), cancamurria, forgar, mancarse, pingar (por gotear), asgaya, pota... o repunantina («¿mi mujer?... trabajadora, curiosa y limpia como la que más, pero repunantina como todas»)... y quien quiera abundar en palabras difuntas o por reanimar, acuda al «Léxico del leonés actual» de Janick Le Men, monumental obra en la que se recogen más de veinte mil palabras paridas por las viejas hablas leonesas y cuya belleza o vigor desterrará la lengua normativa que quieran inventar.