Al olor del sabor
Brotaron el otro día en la charla olores y sabores de infancia que quedaron indeleblemente tatuados en la memoria de la nariz o el paladar porque nos habló Gamoneda del alimento pobre que alcanzaba a prepararle su madre en aquellos años de gazuza canina en la Década del Hambre tras una guerra que sembró calles y gentes de silencios, reojos, delaciones y racionamientos... merienda flaca la del niño don Antonio, huesos de carnicería casi quemados para poder triturarlos hasta hacerlos polvo, cáscaras de huevo igual de bien molidas en almirez y ensamblado todo ello con un poco de miel que amablemente les proporcionaba un lechero, constituyendo así una papilla nutritiva de mucho calcio que acabó proporcionándole unos huesos pétreos que nunca se le rompieron hasta hoy... y entonces fueron asomando a nuestros recuerdos sabores y olores, compareciendo en primer lugar la incomparable sensación de aquella barra que salía crujiente del horno del panadero Félix (el que jugó en la Cultural, ya sabes) con dos onzas de chocolate del de hacer, o con leche, merienda escolar muy de abuelas en la España que salía ya de la piojera en los 50, merienda de leve salado del pan junto al dulzor del cacao que en la tableta cara llevaba además almendras o avellanas, profetizando así las sensaciones de contrastes que anteayer haría moda la cocina de autor con opuestos en la boca, cosa que bordaban por lo mismo, pero elevándolo a glorias, los churros de la cantina que hubo siempre en esa estación de Matallana hoy ejecutada vilmente al amanecer de los idiotas, churros empapados en leche helada y rebozados después en la taza con espeso chocolate ardiente para entrar en la boca con una incial sensación de incendio e, instantáneamente, aplacarse el ardor con una manguerada de gélido néctar lácteo, caliente y frío, salado y dulce, todo a la vez y entereniendo al paladar en una sabrosa ensoñación que debía detenerse lo más posible para alargarle el gozo... ¿y la rebanada de hogaza albardada de nata y azúcar?... ¿y las galletas maría con mantequilla en medio, precursoras de las oreo?... ¿y qué le viene al lector aquí y ahora a la memoria?...