CANTO RODADO
Conversaciones entre puteros
No importa tanto Pedro Sánchez como la democracia prostituida y saqueada por los barones de los partidos

El presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez.
Nuria Varela, periodista con una larga trayectoria en crisis internacionales y con experiencia en políticas de igualdad, desarrolla en su libro «El síndrome Borgen», los motivos por los que «casi cualquier mujer puede llegar al poder en las democracias del siglo XXI, pero casi ninguna consigue ejercerlo y, aún menos, mantenerse en él».
Inspirado en una serie danesa, Borgen, sostiene que «el poder político es una creación masculina que utiliza, exprime y expulsa a las mujeres».
La retórica de los techos de cristal, los suelos pegajosos, los acantilados de vidrio... tiene tras de sí una forma de ejercer el poder basada en las alianzas de la fratría. Lamentablemente estos mecanismos no han logrado ser destripados por las políticas de igualdad y a menudo vemos a mujeres en la política que se unen a la fratría como uno más.
El espectáculo deprimente y obsceno al que asistimos a nivel mundial, con un genocidio que desprecia al ser humano y al derecho internacional, un presidente estadounidense que usa la violencia para violar su Constitución o en España, con la película de gandules, ladrones y puteros que eran los ‘hombres fuertes’ del presidente son versiones diferentes de ese tipo de poder.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está tocado. Veremos hasta dónde aguanta y si se acaba hundiendo con sus hombres. Pero más tocada está la democracia. Delante de nuestras narices unos señores que han manejado la fontanería del PSOE con mano dura, adquieren el rango de reyes de las cloacas.
El asunto es más grave y a nadie parece preocuparle. Es demasiado habitual que políticos y empresarios sellen negocios sucios con visitas a burdeles u ofreciéndose mujeres como parte del botín. Es un pacto de machos y de silencio. La ley de la fratría. José Luis Ábalos y su «asesor» Koldo García hablan de mujeres como mercancía para un fin de semana «discreto» en las conversaciones grabadas por la UCO. Pedro Sánchez vive muy aislado si ignora todo esto.
El presidente sacrificó a Adriana Lastra como vicesecretaria bajo la pantalla de un embarazo de riesgo y avaló a Cerdán. Que un Gobierno que toma medidas para estrechar la brecha de género y un partido que se ha declarado abolicionista de la prostitución tenga a unos puteros como pilares del control interno y al frente de grandes responsabilidades de Gobierno es vergonzante. Esto no va de la vida privada de Ábalos. Va de señores con poder que usan su posición para comprar mujeres además de robar.
No importa tanto Pedro Sánchez como la democracia saqueada y prostituida. Hace falta demoler las estructuras de partidos sustentados en redes clientelares, barones y varones. Adecentar la democracia con la idea civilizatoria de igualdad real y justicia social del feminismo es una tarea más urgente que dejar que se cuelen quienes están dispuestas a robar hasta el derecho de manifestación.