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Dice Joaquín Estefanía en El País hablando de la corrupción que estos días sigue y seguirá empanando comentarios airados o abatidos: «Desde la llegada de la democracia no ha habido periodo sin episodios escandalosos». Nada que objetar, así es, así lo confirman desde aquellos barros socialistas de Guerras, Roldanes, Filesas, Flicks, Gals... pasando después por 12 de los 14 ministros del aquel gobierno de Aznar que fueron imputados, procesados y hasta encarcelados... continuando la verbena con Rajoy y sus Bárcenas, Gürtels, Enredaderas, Lezos... por no hablar, ya más cerquita, de las torrenteras corruptas en la nuestra-nostra Junta de Castilla y León, desde la rebatina minera de Pérez Villar a las Tramaseólicas y solares, Perlasnegras, Ciudadesdelgolf, Púnicas, Comfortletters... ¿Y dice Estefanía que «desde la llegada de la democracia»?, ¿se trata de ciencia reciente?, ¿y antes qué?, ¿no fue el franquismo, como toda hermética dictadura de boca cerrada, un contínuo tráfico de influencias que no estaban ni tipificadas ni penalizadas, corrupción asgaya y estructurada con amiguismos, pelotazos, enchufes o mordidas, pero aflorando algunas muy gordas en casos vergonzantes como los que implicaron al clan familiar de los Franco con el hermano Nicolás y el aceite de Redondela, el yernísimo en mil combos, la Collares... o el caso Matesa, Rumasa... ¿Y antes del franquismo?... pon las dos repúblicas, las desamorizaciones de Mendizábal, a Felipe V, a Fernando VII, el que usaba paletó, al conde-duque de Olivares, los expolios y peajes de tanta conquista americana... Tirando hacia atrás se llega hasta Viriato y ahí van a nuestras tribus astures untadas por Roma para vender a tribus hermanas que sucumbieron en Lancia o guerras cántabras. En fin, reiteremos el viejo latiguillo que desconsolaba a mi madre: Este mal que no mejora... no es de ahora. Y aceptemos la corrupción como animal de compañía o contubernio anónimo y lléguese a una urgente conclusión: la corrupción hay que legalizarla, limitarla y regularla para que al menos se ajuste a Derecho, se reparta mejor y no se desmadre a lo salvaje.