Diario de León

Inma Reyero
Teléfono de la Esperanza

Esto también pasará

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Estrenamos verano y, como cada año, repetimos con asombro como si fuera un mantra que hace calor. Desconozco si porque la memoria es frágil o porque hablar del tiempo da mucho juego y compromete poco. Parece que el ritmo es más lento pero el reloj de arena no se detiene, la vida nos pide el siguiente paso que a veces es como esas gafas que buscas por todas partes hasta que alguien te dice que las llevas puestas. Las ajustas bien y enseguida descubres que creer que verano es sinónimo de felicidad está más cerca de la canción Ahora que vamos despacio vamos a contar mentiras tralará que de la realidad. Basta con rascar un poco para ver a muchas personas vulnerables que en el periodo estival no pueden mantener sus hábitos y pierden su escasa red de apoyo hasta el punto de que no tienen a nadie que les diga ni siquiera que hace calor. Su tiempo transcurre con una monótona cadencia, ni por el mar corren las liebres ni por el monte las sardinas. Muchas mentes son como países en guerra, viven bombardeadas por sus propios pensamientos que se convierten en bombas de autodestrucción masiva, no dejan rastro, ni siquiera un destello en mitad de la noche, sólo oscuridad. Oscuridad, soledad y silencio. ¿Sin observador existimos? Alguien dijo que las lágrimas son prisioneros que escaparon de la cárcel del alma. Puede que las tormentas de verano sean lágrimas de los invisibles, de los que tienen problemas de salud mental. Si esa lluvia nos cala a todos contribuiremos a limpiar el ambiente. Por suerte la Esperanza no desconecta, se esconde en los atardeceres, en los helados de dos bolas y en los pies descalzos en la playa. Siempre le ha gustado ser sutil porque confía en nuestras capacidades pero empezó a pensar para encontrar una fórmula más que sirva de ancla y faro. En todos sus viajes compraba un imán para la nevera. Revisarlos cada cierto tiempo le llevaba a recordar olores, compañías y paisajes que le transportaban a aquel instante, esto aumentaba su bienestar, ya se sabe que recordar es volver a pasar por el corazón. Así eligió un imán para invitar a reflexionar sobre la naturaleza transitoria de la vida, la aceptación y la resiliencia. Al amanecer en todas las neveras en letras verdes sobre fondo blanco se podía leer el proverbio per

sa: esto también pasará.

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