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Entre los asturianos y tres taxis de Zamora ya tenían la mitad de la plaza copada; el mitin era asamblea; que Pedro atropara avales y apoyos, votos, en su carrera ya desenfrenada para quedarse el PSOE, hasta que san Juan baje el dedo. Luego, vino el chiste de la Cruzcampo, Susana Díaz y Despeñaperros. Bastaba con hacer lo contrario a los que dijo Demetrio. A León nunca le fue bien con el dinosaurio, y menos con ese sí es sí, segunda temporada del no es no. «Yo estoy con Pedro», clamó el zamorano a poco que le dejaron chupar micro en un elenco reducido de teloneros, entre los que descolló Carmelo Alonso, punta de lanza del sanchismo en la cuna del leonesismo embrionario de Diez. «Pedro, no te vayas», fueron a llorar justo siete años después un puñado de cargos socialistas en la calle 19 de Octubre asustados por la retirada del líder a meditar frente a los pseudoperiodistas y el fango de la fachosfera; entre ellos, sus víctimas en procesos orgánicos en los que corrió la sangre y las vísceras salpicaron las paredes del partido. Cerdán, Cendón, otro pareado a huevo para poetas con flojera mental. Aquella comisión de servicios hizo posible la primera vez con Pedro, en abril de 2017, en el pabellón de la Torre, al que no llegó en Peugeot ni se marchó en el Kia que le acercó a la masa, porque los coches alemanes con estrella no son propios de comerciales que venden ideas proletarias. En pie, famélica legión. Y besos, estilo Honecker y Brezhnev con los líderes del Soma, del entrañable Villa, que tantos mediodías de gloria le dio al PSOE mientras interpretó el papel de predicador en Rodiezmo. Por si faltaban emociones, una niña gritó Pedro. No fue un Pedro universal como el Pedrooo de Penélope en Los Ángeles; fue un Pedro preventivo; un Pedro en plan, luego no digáis que no lo advertí. Del tono que empleó García del Blanco para cerrar su tercera vida socialista con un Pedro para el cuello de la camisa. Un Pedro tipo al Pedro que la hija del carpintero recita entre letanías sobre los salmos de Ábalos; somos feministas porque somos socialistas. A ver cuántos de aquel 29 de abril de 2017 se suben al bus y van a Ferraz a gritar Pedro.