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Así rezaba el titular de prensa: «Peludos: 31 millones de mascotas en España y sólo 7.000 clínicas; faltan servicios de urgencias veterinarias». Y nuestro vecino de mesa en el café que leía esto en La Vanguardia (se nos presentó después como un próspero charnego cazurro devuelto a la querencia materna en unas cortas vacaciones para cumplir con pascuas familiares) prorrumpió en un ostentóreo cagamento bajando a todos santos del Cielo y subiendo a todos los demonios del Averno al estrado de su juicio sumarísimo del que nadie salió vivo, salvo dos contusionados con un guantazo en los morros que resultaron ser periodistas (¡ay Dios!, piedad para los colegas, me dije). ¡Tocamos a casi a un perro por cada españolito que vino a este mundo y un cachorrito hubo de helarle el corazón!, se explicó, lo que quiere decir que no pocos españoles (españolas más) han de tener dos, tres o más perritos, en piso más bien pequeño la mayoría, a todo lujo y confort con su ajuar de vestiditos, atalajes, bañeras, cojines, manicura o menús de proteína equilibrada... y viendo que ya se habla de «perrehijos» y de mascotas consideradas como un familiar, ¿quién se atreve a negar que en un futuro no se expedirán oficialmente títulos de «familia numerosa» por el ministerio pertinente o impertinente con todos sus beneficios aparejados y tentadores?...

Nos quedamos mudos, pero no respetó nuestro silencio o rehúse a entrar al trapo, así que siguió con su carrete en perorata: ¿y dicen que faltan servicios de urgencias veterinarias?... ¿tardarán mucho en exigir farmacias de guardia para mascotas y también guardias veterinarias?... ¿plantearán como respuesta a la realidad social el crear por ley una Seguridad Social Canina?... ¿y un sistema de pensiones que alivie el duelo de pérdidas tan dolorosas?... y si ya todo súper tiene uno o dos lineales dedicados al consumo para mascotas, ¿veremos un día grandes superficies exclusivas a este fin?... porque si ya tenemos periódicos que priorizan la información de mascotas sobre la opinión, la política o la economía («La gatita coja Lola busca adopción»), ¿no veremos todo esto en un futuro?...