CORNADA DE LOBO
Cananeo maldito
Si ya vienes condenado a este mundo, da igual que te pongas de perfil; alguien te pondrá de culo... y a esperar lo que te llegue. Y si es la Biblia quien así te pone, mucho peor. Les sucedió a los descendientes de Cam, uno de los tres hijos de un Noé que, según los hebreos, es el padre de toda la humanidad nueva tras haber ahogado y sepultado el Diluvio a toda la gente anterior, toda, palabra de Dios; y es mucho decir, pues no presentan mucho rasgo hebreo los chinos o los que poblaban entonces las Américas y Polinesias. Pero por verdad divina lo tiene el «pueblo elegido», aunque Darwin soltara al respecto una razonada y sonora carcajada.
Lo que sí se hace raro del texto bíblico es la colérica y desmesurada maldición que le soltó Noé a Cam y especialmente a su hijo Canaán (padre de los cananeos) por haberle visto desnudo junto a su mujer en su tienda tras el pedo bíblico que pilló al jarrear el vino que inventó. ¿Era para tanto?, ¿y lo hizo sólo por eso, condenando a la estirpe de Cam a ser esclavos de Sem, padre de semitas, los israelitas? Los cananeos se asentaron en Palestina-Siria-Líbano, origen de los árabes. Normal, pues, que el moro se sienta algo resentido y que de ahí venga el odio milenario que se profesan esos dos pueblos; y si es musulmán iraní, multiplíquese. Pero tanta maldición no puede explicarse por ver un hijo a su padre desnudo, que teniendo además 500 años entonces no estaría de mucho ver. Lo explican, sin embargo, algunos exégetas y estudiosos de los textos sagrados que afirman que lo que sucedió fue que Cam copuló con su madre borracha o que su hijo Canaán sodomizó a su abuelo Noé y le cortó el ciruelo para impedir más descendencia y competencia (consulte el lector este extremo, hay sobrada documentación). Y es que no hay mejor novela que la Biblia en la que también, por ejemplo, las hijas de Lot le emborrachan y fornican con él por no tener maromo a la vista (tal cual). Quizá por todo esto me acabó siendo explicable que, siendo bachilleres y estudiando para frailes, nos prohibieran ojear la Biblia si no era dirigida su lectura por algún profesor que eligiera o velara según que cosas... ¡y no eran pocas!...