NUBES Y CLAROS
Teraflops a ras de suelo
Ojalá todo el mundo en León fuera consciente de la importancia de contar, alojado en el Campus de Vegazana, con el segundo centro de supercomputación más importante del país, sólo por detrás del imponente Mare Nostrum catalán. Ojalá fuera capaz de hacer trascender su potencia, sus capacidades y sus logros a la sociedad leonesa, más allá de las paredes del Crai-TIC de la Universidad donde se refugia. Ojalá sus superpoderes se tradujeran en herramientas palpables para el desarrollo de la investigación y el crecimiento en general, pero también del impulso local. ¿Lo hacen? Poco sabemos. Y eso no es bueno.
Es obvio que el Scayle no está al servicio de la economía local, pero cuenta con mecanismos para ayudar al ecosistema emprendedor y productor (en el caso de que este se deje o al menos se interese, que esa es otra) en los tan cacareados retos de digitalización, sostenibilidad,... No lo sé. La cuestión es ¿quién lo sabe?
El complejo bautizado en su día como Caléndula, tan evocador, avanza a pasos agigantados y gestiona millonarias inversiones. Ahora anuncia un Laboratorio de Comunicaciones Cuánticas que se suma a sus capacidades en tecnologías emergentes, robótica,... Entendemos que evoluciona en lo más puntero del vertiginoso universo de tecnologías de difícil entendimiento para el común de los ciudadanos. Sin embargo, no estaría de más que toda esta excelencia fuese traducida alguna vez en conceptos inteligibles para el paisanaje. Aprehensibles aún en su futuróloga visión. Explicados en la práctica y en la proyección que implican. Quizá así esta legión de atónitos espectadores seríamos capaces de poner en valor realmente lo mucho y bueno que este gigantesco proyecto, alojado en León, tiene. No sólo para nosotros, pero ojalá también en algo para nosotros.
Si toda esa nube de conceptos digitales, cuánticos, supersónicos, estratosféricos, no es capaz de traducirse en el día a día de cuanto nos ocupa poco podemos empatizar en realidad con ellos. Cháchara cósmica a la espera de aterrizaje. Deseandito estamos de pasar de la cuántica a las cuentas.