FUERA DE JUEGO
Catástrofe para todos
La actual catástrofe del fuego, que tanto daño ha dejado en forma de miedo, pérdidas humanas y materiales y dolor —más allá del perjuicio al medio natural—, es abocada a una especie de embudo. En el que no queda claro si la cosa va de cuanto peor mejor o quizá su viceversa.
Si alguien soñó con que a Orense, Zamora y León, epicentro de la actual tragedia, podría llegarle algún tipo de apaño efectivo para salir airosos de ésta, al menos como estaban, que mire bien cómo van colocando el embudo. La presunta zona catastrófica, que parecía la panacea, se ha diluido en forma de algo así como el ‘café para todos’ que marcó la Transición, y ese reparto tan desequilibrado que se mantiene entre los territorios desde entonces. Esta ‘catástrofe para todos’ decretada desde La Moncloa recuerda a aquellos planes mineros que bascularon las inversiones y subvenciones hacia territorios en los que, como mucho, se había producido carbón de azúcar para que lo dejaran los Reyes Magos el 6 de enero.
En la distribución a cuenta de los fuegos y con los menores migrantes parece que se hace bueno ese doble calibre del embudo, que no sabe de igualdades ni siquiera en el plano teórico. El descaro es absoluto. Y lo peor es escuchar a quienes lo intentan justificar aquí, en estas tierras tan conocedoras de catástrofes. Se atisban, eso sí, afanes por levantar pancartas, de color similar a las que llevaron a la ciudadanía a apoyar la minería, hasta que algo cortó el cordón umbilical de la sociedad con unos líderes que se probó que iban a lo suyo.
Ayer tocó visita de los Reyes a Las Médulas. Al menos trajeron la sensación de respeto, solidaridad y esperanza. Pero poco más pueden hacer. Acudieron a un lugar que representa la sucesión de catástrofes.
Fue, en su origen, un brutal atentado ecológico, donde los romanos se llevaron, literalmente por delante, una montaña para sacar oro y cambiar para siempre su paisaje, creando incluso un lago enorme. Tras ese cielo abierto vino el de la cantera de piedra, tolerada por las autoridades que ahora intentan camuflarla con dinero de todos. Y tras un primer incendio, hace algo más de 20 años, ha regresado el horror para reiterar que Las Médulas es ‘zona catastrófica’.