Diario de León

PANORAMA

Antonio Pérez Henares

Antonio Pérez Henares

La desgobernación

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De este angustioso agosto con los montes ardiendo por los cuatro costados amén de tizones queda una conclusión, una evidencia esencial que es la piedra angular de la situación política por la que se arrastra nuestra nación: el Gobierno, sus 22 ministros y, sobre todo, quien los preside y les marca la pauta mantiene como doctrina esencial que ellos, y mayormente él, no tienen la mínima responsabilidad ni deber ante cualquier emergencia, catástrofe o calamidad que nos afecte. No tienen por qué actuar, no tienen por qué socorrer, no tienen siquiera que acudir. No es su obligación. Se lo tenemos que pedir. Sucedió con la dana. Esa fue su estrategia y la consumaron sacando incluso rédito. La ineptitud y las negligencias se cargaron en exclusiva sobre Mazón, que las tuvo, pero también la Aemet, la Confederación Hidrográfica del Jucar y cuantos debieron haber hecho lo que dejaron de hacer.

Pero a ello se añadió algo mucho más perverso. La deliberada omisión de socorro, ¿Cómo es posible que el Ejército, la UME o cualquier otra unidad cercana, que las había, tardara ¡4 días! en llegar a Paiporta? ¿Quien no dio, quien se negó a dar la orden, quien, en suma, lo impidió?. Pues el único que la podía dar. Mintiendo además, pues el saco terrero tras el que se escondió, ante el agua entonces y ante la llama ahora, ha sido el mismo: para poderlo hacer se lo tienen que pedir. Y eso es una podrida y cochina mentira. Sin más. El presidente del Gobierno, e incluso el ministro del Interior, no solo pueden sino que tienen el deber de dar esa orden ante una emergencia. ¿O es que van a negar también que no había tal emergencia? En la Mareta tal vez no, pero por el resto del país todos sentíamos que sí.

En fin, para que andarse con pamplinas, la respuesta es muy sencilla. Si Sánchez no ha puesto de inmediato todos los medios del Estado, empezando por el Ejército, y no solo la UME, en línea de batalla contra el fuego, es porque no le ha dado la gana, no ha querido y porque ha pensado que con ello socarraba a sus adversarios políticos. Y por eso se quedó tan pancho durante más de una semana, y luego hizo los paripés de ida y vuelta de la playa en el Falcón y el Super Puma.

Para concluir en lo que ya concluyó en la catástrofe anterior y todas las que se puedan presentar. Que él es el presidente del Gobierno y que si queremos que nos mande socorros tenemos que pedírselo. Solo entonces nos salvará. Es su gran invento. La Desgobernación. El uso, goce y abuso del Poder sin la hiel de tener que gobernar. Esto es lo que debía quedarnos claro de una vez. Porque este es el Primer mandamiento del Doctrinario Sanchista: El Gobierno es el único no responsable jamás de cualquier desgracia, catástrofe, fracaso o problema nacional o internacional que afecte a España y, menos que nadie, su Supremo Hacedor. Ni siquiera lo roza la corrupción que lo envuelve por todos lados. Pero si algo va bien, aunque no lo toque ni con un palo, entonces el exclusivo artífice del éxito es él y sólo él.

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