CORNADA DE LOBO
No creer en nada
La mentira nos tiene sitiados igual que nos sitió el fuego... y en esa guerra, como en todas, la verdad fue su primera víctima y caimos con todo el equipo en la palangana de la fe boba o partidista lavándonos las manos sin sentirnos culpables de nuestra imbecilidad. La mentira nos tiene presos. Nos lo creemos casi todo. Huérfanos de verdades sólidas, necesitamos creer en las líquidas. Y los políticos hueros (no sólo ellos, también tú o yo) necesitan que nos traguemos sus currículos (o justificación bombera) para mentirnos guapamente cuando sólo el trabajo bien hecho es el único título apreciable. Trabajo. Obras son amores. Pero trabajar es de bobos o de pobres. Mejor es parecer, aunque toda apariencia es engaño que sólo descrubriríamos si aprendiéramos a dudar por norma. Y sin olvidar nunca que siempre «hay dos verdades, pero una no se puede contar» (Camus).
Ejemplo: cuando hoy la gente quiere comer en un restaurante o ir a un hotel, pregunta en internet qué valoración le dan los usuarios a los que la inmensa mayoría les otorgamos hoy más crédito que a la propia información o publicidad del establecimiento. Pero nunca querremos saber o averiguar que youtubers, influencers o «espontáneos» también están pagados por ello o muy interesados en que les paguen o en gorronearles por su like o puntuación. Y aún así no vemos lo tontos o crédulos que somos... sólo cambiamos de mentiroso.
Recordemos a Mark Twain. Decía que hay tres clases de mentiras: la mentira, la maldita mentira y las estadísticas. Porque no hay cosa más engañosa que la estadística. Un rico come una langosta, pero prorrateando el dato resulta que el pobre come media. Un político quiere hacernos creer que la economía está creciendo y nos inunda de estadísticas (ahí va Sánchez), pero no nos dice que sólo unos pocos se están beneficiando de ese crecimiento mientras la inmensa mayoría sigue pasándolas putas. Moraleja: de mano, no creer en nada. Y como norma, buscar siempre una segunda opinión... y si son tres o cinco, mucho mejor.