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Mirando dónde pone el ojo sabremos dónde pondrá la bala, aunque Trump desconcierta apuntando a todo lo que se mueve fuiera de su foco. Valdría apodarle «Tirofijo» como a Pedro Antonio Marín Marín, comandante máximo de la guerrilla colombiana. Bien que le cabe. Y porque habrá que deducirse que, si hace dos semanas decretó que su Secretaría (ministerio) de Defensa se llamará ahora «de la Guerra», no tardará mucho en cambiarle el nombre a la residencia presidencial americana en Washington para denominarla con más propiedad La Caza Blanca (The White Hunt) para que quede aún más claro tanto su objetivo cinegético en un planeta entendido como reserva, como la supremacía de raza que tanto vuelven a predicar sus huestes electorales, sureñas o no. Organizar batidas le obsesiona y por eso, como dando ejemplo en propia casa. empieza mandando al Ejército a las ciudades demócratas de su país para atajar la criminalidad e inseguridad emulando así al capitán franquista Pinilla que defendía el cuartel Simancas de Oviedo en agosto de 1936 al mandar un desesperado mensaje al crucero «Almirante Cervera»: ¡disparad contra nosotros, el enemigo está dentro!... o convocando el pasado 1 de Octubre («Día del Caudillo» en España durante 35 años, casualidad, día también del caudillismo trumpista, ¿por qué no?) a todos sus 800 generales y almirantes para encenderles la mecha con una consigna: ¡lobo a la vista!, ¡lobo dentro!, a fin de implicarles en la lucha contra «los enemigos domésticos», «la plaga interna en EEUU» y «la izquierda lunática», mientras su Secretario de la Guerra aseguraba que no se aceptarán en el ejército más soldados gordos, barbudos o con pelo largo, eliminándose también las restricciones y mojigaterías en entrenamientos y reglas de combate (¡a la mierda convenciones y ginebras, ¡viva el bourbon!... y hagamos grande a América de nuevo). Y así, perplejos, pero no tanto, nos preguntamos por qué, si crearon un ministerio de la Guerra, no crean también uno «de la Paz», ya que se le pide también el Nobel. ¿Será porque la paz es pamplina «woke» y sólo la guerra es su destino?...