Diario de León

INMA REYERO (Teléfono de Esperanza) 

¿Cómo se sale?

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Finales de octubre, caen las hojas disfrazadas de belleza quizá para no sentir tanto vértigo en su vuelo de olvido hasta el suelo, o puede que para tejer una manta que reconforte del frío de habitarse desnudos anclados sólo a las raíces. Este mes tenía marcadas fechas significativas, una de ellas el Día Internacional de las Mujeres Rurales. Estas celebraciones esconden detrás personas vulnerables que necesitan visibilidad, porque de lo que no se habla no existe. Tuve el privilegio de participar en esa jornada y presentar mi libro Las palabras son el viaje para la asociación de mujeres leonesas del medio rural (Amulemer). Comprobé de nuevo que viajar entrelazando palabras, trazos y afectos ensancha el alma. Hablamos de cuidarnos, de afrontar miedos y del Teléfono de la Esperanza. Una persona me dio las gracias por contar los recursos que ofrece porque pensaba que era algo antiguo y en desuso. Todo lo contrario, el compromiso con la salud mental es innegociable. Por eso aprovecho este espacio para repetir que si alguien está pasando por un momento de sufrimiento emocional puede llamar al teléfono 987 876 006 o descargarse la app conectate.social y conectarse al chat. En la web www.telefonodelaesperanza.org/León aparece toda la información. Recordaré una y las veces que sea necesario que no estás sola, no estás solo, hay salida, todo pasa. Me llega de vuelta tu voz cansada en forma de pregunta ¿cómo se sale? no lo sé. Desconozco el camino que te gustaría recorrer. Por ahora te propongo que te levantes, te mires en el espejo y te veas como la joven promesa que cree que es Eduardo Mendoza, Premio Princesa de Asturias de las Letras, cuando no se mira al espejo. Desde ahí ámate, recuerda tus fortalezas y da pasos. Caen los días, vuelan las hojas, nos cambian la hora. Es como si el mundo temblase sacudido por movimientos sísmicos que no se registran en la escala de Richter pero nos resquebrajan por dentro. Las redes que creamos para sujetarnos nos atrapan, las listas no se tachan siguen en una espera a veces eterna, los jurados fallan. Me quedo a la vera de Eduardo Mendoza, de los proveedores de felicidad aunque sea en dosis homeopáticas como dijo en su discurso entre la esperanza y la vanidad. Los árboles son valiosos den sombra o no. Caen las hojas, pero no dejamos de Ser. Pide ayuda. El tiempo vuela.

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