Diario de León

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Ramón Carnicer, García Sampedro, Fidel Castro (¡ausente!), Juan Jacobo Rousseau, el Cordobita, que mató al concejo y hoy es concejal, Suárez Pertierra y Peraire (eterno postulado a la cartera de Defensa), Neruda, Omar Shariff, Sandokán, Onofre Valtueca, barrenista sindical que levantó los fondos Miner en Mastorga de la Raposa, Amalia Rodrigues, Fernando Pessoa y su paisano autor del libro «Como fazer amor com a simples pressâo de um dedo... e nâo só», El Habichuela, Antonio Pereira para releerle sin cansarse, Seamus Heaney (¿seamus qué?)... Joaquín Costa, un poco del malaventura Durruti, Jardiel Poncela, Khalil Gibram, Averroes, el joputa Ibn ben Yusuf, botones de un hotel de El Cairo que nos levantó los cheques de viaje, María del Mar Bonet, Jesús Torbado, Konrad Lorenz, Sitting Bull y el indio Gerónimo, Amancio Prada, Antonio Uría, nuestro organista con flacura de Listz que afinaba sólo de oreja sin pisarle ni una décima al tono, Ernesto Guevara entre el mito y el pito, Luciana Wolf, Elías Canetti, Emile Cioran, la cantante Cecilia, que me copió en servilleta la letra del «Blowin» in the wind» hasta lograr que me aprendiera cuatro estrofas, García Márquez inventando escrituras, Giordano Bruno, Paul Verlinde, Teresita de Liseux, Aurea Escanciano, nuestra vecina mercera de toda la vida y doctora en puntillas e hilaturas, Ghandi, Juan García «Mondeño», que se metió a fraile con nosotros, Facundo Cabral, Jorge Cafrune, Wilhem Reich (ya nadie te recuerda, inventor del orgón que mide el orgasmo), Walter Ong, mucho más listo que jesuíta de ley, Quevedo, Gonzalo Fernández Valladares, Nuria Espert y María José Goyanes, una por una somos tres, Paulino García, mi instructor en borregas, Malatesta, Luis Mateo, Cervantes (cómo no), Antoniutti Gamonetti, El Bosco y Durero, Reverte y Viggo Mortensen, Clemente, el último herrero de Molinaferrera, Carlos Romero, mi botánico de cabecera... (nombres... me dicen que no doy nombres en este charco diario, sopa de letras sin barquitos, o sea, negritas, apellidos, cotilleo y «cuenta, cuenta»... con otras tres columnas como esta quedo a pre con la parroquia).

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