CORNADA DE LOBO
Ellas «in púribus»
Los ojos de Chicote no dejaron de darle repasitos pegajosos a la figura de la Pedroche y en su culo hacían repostaje mientras ella giraba y giraba su cuerpo para mostrarlo a cámara en todos sus ángulos con poses de alfombra roja tras desprenderse de todo el armario que llevaba encima, montonera de ropones con que asomó antes de las campanadas sin tardar la malicia de las redes en definirla como «la silla de tu cuarto». Finalmente, se quedó casi «in púribus», exiguamente tapada con un vestidito-red como en el reto de aquel rey del cuento «La campesina prudente» de los hermanos Grimm que exigió a la mujer presentarse ante él ni vestida ni desnuda... y enfundándose en una malla de pesca le tapó la boca al monarca.
Cambia de canal, Maricrú... y salió la Chenoa como si fuera a casarse con algún dios de ópalo o con Rosalía, blanca y radiante novia con escote de vértigo para que el espectador despeñara en él su vista quedando ahí secuestrada rebuscándole la chicha insinuada y pasando de la Estopa acompañanta que eran puro chiste bordado en gilibarrio con smoking y pajarita. Cambia, Maricrú, cambia... y asomó en pantalla la Escanes embalada en vestidazo de gasa roja con escotísimo de navío sin cubierta, bien ofrecida la mercancía, que de eso va la lucha mujeril en las campanadas televisivas que completó una Barneda forradita en negro, señal de luto sin duda porque a los que arman y diseñan esta lucha de hembras se les murió el cerebro tras consagrar el papelón de la mujer objeto puesta en florero despampanante y ofrecida al comercio del deseo o de la envidia sin que ningún feminismo les tosa por entender quizá que esta es la más espectacular forma de empoderamiento femenino y que el envoltorio (o su ausencia), y no tanto la esencia o la persona, son una conquista ideal. ¿Es que no hay otra forma de dar la bienvenida a un nuevo año?... ¿qué uniformación de lujo consumista (a la que el pueblo nunca alcanza) es esta dictadura de la que nadie escapa o, aún peor, no quiere escapar?... ¿han de lucirse estos ropajes de sacerdotisa para que la diosa Fortuna se sienta obligada a sonreírnos... o a maldecirnos?...