Diario de León

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Si el despertar de la infancia se ubica en el paso bajo el umbral de la consciencia de la muerte, cuando uno se enfrenta a su primer difunto y entiende que aquellos que le acompañan y protegen tampoco seguirán un día, el tránsito de la juventud hacia la madurez hay que localizarlo en el atrio que se atraviesa cuando se piensa cómo enfrentarse a morir. No me voy a poner trascendental. Ni siquiera creo que haya superado del todo la adolescencia. Pero de las 48 horas que anduve de pensión en la UCI, va para 15 años, me quedó una convicción que despierta cada vez que me topo en el periódico la foto de la doctora Ana María Domínguez Berrot. Aquella vez libré. Otra vez quizá no tenga tanta suerte, aunque me gustaría que volviese a andar por allí alguien como la jefa de la unidad y coordinadora de trasplantes en León. Por si acaso.

Domínguez Berrot abre un paréntesis en la actualidad para exhibir uno de los ejemplos que revela la grandeza de sentirnos humanos. La provincia sumó el último año 28 donantes, el 43% de ellos en asistolia, por encima de la media nacional, y en los que va de 2026 ya anota 5 más en la cuenta de donaciones de vida. El milagro lo obra una unidad en la que se embridan parte de los servicios y categorías sanitarias del complejo hospitalario para responder, da igual el día o la hora, al reto de las extracciones. Algunas no pudieron llegar a evaluarse en 2025 por sobreocupación del hospital, donde seis años después de la promesa de la ampliación de la UCI se anuncia ahora la licencia de obras, mientras los médicos mantienen la huelga por unas condiciones dignas que no los obliguen a empalmar guardias y jornadas hasta la extenuación. La labor de los profesionales de León, alabados en el resto de los centros, se enlaza en el prodigio de una organización nacional de trasplantes que conviene reivindicar como muestra de orgullo de que la sociedad española funciona. Me sumo. Sabe Javi qué hacer, si pasa; lo hemos pactado, hermano. Si no, vengan al pie de esta columna a buscar el consentimiento explícito. El hígado que lo miren bien primero y, si ven que está muy castigado, que se lo manden a Mahou. Los demás órganos, que se donen. No se me ocurre manera mejor de rebelarse contra la muerte.

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