EL GALLO
Sobrecoste en el derribo térmico
La caída de Compostilla II coincidió en el tiempo con la presención del informe de Endesa e Iberdrola sobre los efectos del apagón de abril. Elevaron a 1.100 millones de euros el sobrecoste que han tenido que pagar desde entonces los consumidores por las reformas que se tuvieron que aplicar para intentar evitar que surjan nuevos problemas en el suministro como el ‘cero’ de aquel lunes, día 28. Las compañías insistieron en que el incidente tuvo su origen en una programación del sistema con un nivel reducido de generación síncrona y en un contexto de elevada penetración de renovables intermitentes sin herramientas suficientes para gestionar la tensión de forma dinámica. Un desequilibrio en el que no son pocas las voces que recuerdan que el cierre de térmicas y de nucleares se está precipitando demasiado.