CORNADA DE LOBO
Monjas guapas
Maravilla el cómo disfrazándose Rosalía en telar monjil con trinos angélicos el asunto de renaceres místicos redunda en medios para dar a entender que es síntoma de conversión general que huye del nihilismo que nos asedia, del vacío de valores y tal y tal, bendita gaita. Esto es antiguo... y nuevo. Valga un titular: «De la pasarela al convento: así es la hermana Eva, la modelo brasileña que cambió los diseños por el hábito»... Kamila Rodrigues Cardoso, tras años como modelo y Miss Teen Sol Nascente, tomó hábito con 18 hace tres años en el convento de Santa Dei Genetrix con el nombre de Eva; hoy es también influencer. Como la hija de don Juan Alba de la copla, es viejo lo de misses metidas a monja, como aquella «miss Castilla» que entró en las clarisas de Tordesillas hace tres décadas despechada de amores y poco le duró su sonrisa mística. Otra reina de la belleza en 2016, Esmeralda Solís Gonzáles, mejicana de Guadalupe, entró en las clarisas de Cuernavaca al año siguiente y hoy luce radiante y feliz hasta con presencia en el feisbur... o como lo hizo en su día la actriz Dolores Hart, que protagonizó dos películas con Elvis Presley (1958) y a las 24 años se metió benedictina llegando a ser priora de su abadía en Connecticut... o como la actriz india, modelo y miss, Barkha Madan, que trabajó en películas de Bollywood y se metió monja budista en 2012; ahí sigue... o la miss peruana Paula Palacios Dávila que entró en un convento en 1993, pero la dejaron salir para cuidar a su padre y conoció al que hoy es su marido... como también conocí yo a una «miss Asturias» que se metió a novicia en las dominicas de Caleruega en 1969, bien guapa, marcaba espetera y la reojábamos los novicios esperando algún milagro de solidaridad colega (a los diez meses se le esfumó la gana y lo dejó)... Pero nada que ver con aquellas otras monjas de sugerente vida como lo fueron infantas o nobles recluidas por decisión de varón o por sí mismas en monasterios donde eran «dueñas» con aposentos propios, servidumbre y hasta cocina... o bliblioteca como la de sor Juana Inés de la Cruz, que se adelantó siglos con su feminismo lúcido y combatiente.