AL TRASLUZ
Sin cesarismos
El cesarismo político no tiene sentido del ridículo. Cuando Vela Zanetti llegó como exiliado a Santo Domingo, la ciudad se llamaba Ciudad Trujillo; es decir, se lo habían cambiado. Cesarismo patológico por parte del dictador, Leónidas Trujillo, pero también peloteo servil por parte de la única clase política permitida. ¿Y el pueblo? Aterrorizado, o adaptado a ese terror. Me pregunto cuánto tardarán los votantes del presidente con la corbata pimiento morrón en captar que viven en un estado cesarista. Ya ha exigido a la dirección de un gran aeropuerto que le añadan su apellido al mismo o no les liberará los fondos federales. Por ahí se empieza, aunque él empezó hace ya mucho, valga la paradoja. A cualquier cogorza de ego le llaman hoy carisma. Curiosamente, el cesarismo genera mucho si te he visto no me acuerdo, pero ya después. Aquí, a Felipe González en su partido le apodaban «dios» y ahora muchos de los devotos ya no le rezan; se le ha convertido en la niña de El exorcista, pero ni antes era divino, ni ahora es el Belcebú. En política… ¿solo el mudo de los hermanos Marx dice siempre la verdad?
Hablando de la verdad. Ahora que estoy jubilado, no estaría mal que me llamase el de las corbatas de neón psicodélico para pedirme que le escriba sus memorias, que él no sabe. Se iba a enterar, ya puesto a escribírselas en primera persona. Una invención tras otra, parafraseando a la película. Al césar lo que es del césar. ¡Total, él mismo no las iba a leer! En cada capítulo, le haría mentir más aún de lo que él ha mentido en su último discurso del estado de la Unión. Difícil, en su cesarismo la bochornosa realidad supera siempre a la ficción. Aunque ocurrencias es lo único que me sobran. Por cierto, dos horas les cascó a los colegas. Solo un adolescente adicto al móvil necesita más tiempo. Pero para escribirle las memorias me da que se inclinaría por Rodríguez.
¿Al votante español le gustan los césares? A partir de cierta edad, en la que hace mucho que me encuentro, al único carisma que permanezco permeable es al de un buen corazón. Casi todo lo demás me suena a verborrea. En fin, Bruce Springsteen, ¿tienes ya lista otra gran balada solidaria? Y con versión en español, como Nat King Cole.