Diario de León

DISTINTAS FORMAS DE VER LEÓN

Máximo Cayón Dieguez
​Cronista Oficial de la ciudad de León

Diario de León, 120 años después

MÁXIMO CAYÓN DIÉGUEZ
Cronista Oficial de la ciudad de León

MÁXIMO CAYÓN DIÉGUEZ Cronista Oficial de la ciudad de León

Creado:

Actualizado:

Mantener la estabilidad de un edificio sólo es posible si los cimientos son sólidos y constantes, y los arbotantes que afianzan su estructura mantienen un determinado nivel de firmeza de modo permanente. Estas dos premisas, a todas luces metafóricas, a mi modo de ver, son aplicables a una publicación como Diario de León, que mantiene su andadura diaria con la misma vitalidad y firme pujanza que lo hizo desde el día en que vio la luz, aquel lejano tres de febrero de 1906, es decir, hace 120 años, en pleno episcopado de Mons. Juan Manuel Sanz y Sarabia, prelado de la diócesis legionense que rigió los destinos de la Silla de San Froilán entre 1905 y 1909.

Ahora bien, como los comienzos nunca son fáciles y precisan siempre de un período de adaptación, debe subrayarse que su primer director, Eloy Blanco del Valle, —catedrático del Instituto de Segunda Enseñanza, hoy IES Padre Isla, y «hombre de vasta cultura, de piedad acrisolada, de convicciones hondas»—, hubo de habilitar en su despacho particular establecido en su domicilio la redacción del rotativo recién creado.

Después de doce décadas, que avalan su credibilidad y permanencia, el actual decano de la prensa leonesa afirma sus raíces en su encuentro diario con los lectores. Sus contenidos verbales y gráficos reflejan invariablemente la realidad circundante. Su misión principal, expresada en román paladino, no es otra que relatar a la opinión pública la actualidad de las últimas veinticuatro horas de cada día. Por ello, su razón de ser, esto es, su finalidad predominantemente informativa, radica en la pluralidad de su servicio a la sociedad, impregnada por los valores que alientan la veracidad y la objetividad. A mayor abundamiento, en sus páginas conviven la información y la opinión testimoniando de esta manera que es un órgano de expresión donde tienen asiento distintos modos de ver el mundo y de observar la vida.

Los profesionales que componen y han compuesto su equipo humano, —periodistas y colaboradores de probada competencia— han plasmado en la morfología de sus páginas la actualidad de cada jornada. Esto le ha procurado, desde su fundación, la fidelidad de sus lectores y le ha franqueado las puertas de los hogares leoneses, tanto de la capital como de la provincia, donde ya ocupa un puesto destacado en el entorno familiar. Esto mismo acontece en mi casa desde hace muchos años. Y es que un periódico que estabiliza su influencia entre la ciudadanía se convierte en beneficiario de la demanda social. Como es natural, en su travesía por los montes del calendario lo mismo han imperado períodos de calma y de bonanza como épocas de severos azares y contratiempos, es decir, de grandes desafíos.

Manifiestamente, Diario de León, comprometido con el devenir de nuestra querida tierra leonesa, ha sido un referente prioritario ante los escenarios económicos, sociales y culturales que ha transitado en el arco temporal que ahora conmemora. Un noble cometido que tiene claras perspectivas de continuidad de cara al futuro. Profundo caladero de datos y referencias, o, si se prefiere, fuente caudalosa de información, su apropiada combinación del verbo y de la imagen permite la reconstrucción de los avatares más cercanos a nuestros días, así como el descubrimiento de las singularidades, tendencias y vinculaciones de la sociedad leonesa a través de los tiempos, huellas todas ellas indelebles y reveladoras de que la información que atesora en sus páginas tiene valor de crónica.

Apoyado precisamente en estos argumentos, subrayaré que aquel año de 1906 —León tenía entonces 15.580 habitantes y era alcalde Tomás Mallo López— se llevó a cabo en nuestra ciudad la consolidación de diferentes iniciativas, como la fundación del medio informativo que comentamos, y se produjo también algún hecho significativo, que es digno de traer a capítulo. El 30 de junio se fundaba la Venatoria, Sociedad Deportiva, Recreativa y Cultural, siendo su primer presidente el famoso y excéntrico oftalmólogo leonés Gumersindo Rosales Melendro. El 18 de noviembre siguiente adquiría carta de naturaleza la Asociación Leonesa de Caridad, en reunión popular celebrada en el salón de sesiones del Excmo. Ayuntamiento de León. Su primer presidente fue Manuel Diz, Ingeniero Jefe de Obras Públicas en la provincia de León. Y hasta en un día del mes de agosto de dicho año, le sucedió a don Miguel de Unamuno una risueña anécdota, que recordaba años después, en 1913, en estos términos: «Tiene para mí San Isidoro de León otro recuerdo y es que en su solemne recinto, en un día del mes de agosto de 1906, su abad solemne D. Jenaro del Campillo, me sacó los demonios del cuerpo con la mandíbula de San Juan Bautista, que allí se venera».

Diario de León ha llevado a término distintos procesos de modernización conforme a las tecnologías imperantes. Esto le ha permitido cumplir su cometido, tanto desde la plataforma tradicional que representa el papel como desde distintos soportes digitales que transmiten la información con inmediatez. Así, ha renovado oportunamente sus constantes vitales, logrando que su presencia se mantenga viva para dar a conocer cualquier hecho de relevancia.

Diario de León, después de 120 años, sigue, pues, levantando acta diaria de la actualidad más vivaz, más resuelta, más impetuosa y, por ende, sigue siendo fedatario asiduo y pregonero puntual de los episodios que acaecen en nuestro derredor. Con ello, en definitiva, hace suyo y pone en práctica el verso de don Antonio Machado: «Hoy es siempre todavía». Y sus lectores, a la vez que se lo agradecemos, le felicitamos por su trayectoria más que centenaria.

tracking