Un libro, sólo ese
Se tiran toda esta semana leyendo ese libro, empezaron el domingo con su divina cantinela, lectura continuada, quinientas gentes señaladas lo leen, incluidos miembros del gobierno y su presidente desde la Casa Blanca, «America reads the Bible» se llama la operación de desembarco religioso en las orejas de los fieles y de los infieles que no se las tapen, a leer la Biblia se ha dicho, y de principio a fin, de cabo a rabo, sin cesar a lo largo de estos días, cada orador un trozo, algo similar a lo que aquí se viene haciendo con la lectura continuada de El Quijote tal que hoy, Día del Libro, Cervantes in memoriam, pero en su caso el tocho es de consideración, gran volumen, mamotreto divino, del Génesis al Apocalipsis pasando por el Éxodo, Levítico, Deuteronomio, Josué, Jueces, Reyes, Job, Salmos, Eclesiastés, el Cantar de los Cantares, los profetas con Isaías a la cabeza, Jeremías, Habacuc, Zacarías o Malaquías, los cuatro Evangelios, Hechos de los Apóstoles, cartas de san Pablo con corintios y tesalonicenses en el paquete... Y ahí se fue arriba Trump largando su párrafo desde el mismísimo Despacho Oval para dinamitar de una vez por todas la separación de Estado y Religión que dicta su Constitución y el «We the People», y dejando bien claro que o los Estados Unidos se alzan como Reserva Espiritual del Mundo o se nos viene encima el acabose.
Decía Tomás de Aquino «hominis unius libris timeo», temo al hombre de un sólo libro, pero es frase del obispo anglicano del XVII Jeremy Taylor, que se la endilgó al de Aquino para autorizarse. «Guárdate del hombre de un solo libro», insistía Disraeli, del hombre dogmático esclavo de una sola postura mental, tan necio y terco. Y ahí van los sobrados con sólo su Biblia, el Corán, El Capital, La Torá, Los Vedas... Después están los que sólo leyeron algo o nada, pero la vida les obligó a leer con mucho ojo las nubes sobre el surco, la huerta del mar, el corazón de la gente, las trampas de la vida, las huellas del tiempo... y sacar sus propias conclusiones para ordenar mejor sus pasos. Son esos que se buscan en los demás y no sólo en un libro para ser los más listos de la contrata.