Diario de León

DISTINTAS FORMAS DE VER LEÓN

La educación como ascensor social en la provincia de León

Archivo - Entrada al Campus de Vegazana de la Universidad de León (ULE), que acogerá este fin de semana las pruebas de la OEP de Adif.

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La conmemoración del 120 aniversario del Diario de León constituye una excelente ocasión para felicitar a este medio por su dilatada trayectoria y para reconocer su papel fundamental en el desarrollo y la identidad colectiva de la provincia, ya que, a lo largo de más de un siglo, ha superado su función meramente informativa para convertirse en un verdadero agente social, cultural y educativo. En este sentido, su vinculación con la educación resulta especialmente relevante, pues no solo ha informado sobre ella, sino que ha contribuido activamente a generar una conciencia social sobre su valor como motor de cambio, tal y como reflejan sus páginas y suplementos como fue por ejemplo, el Diario de la Escuela, o la innovación, que presenta la educación como clave para la movilidad social, la cohesión y la mejora de las condiciones de vida en una provincia marcada por la dispersión y la ruralidad.

Para comprender plenamente esta relación paralela entre educación y progreso social en León, resulta necesario adoptar una perspectiva diacrónica que permita analizar la evolución del sistema educativo en el largo plazo. Uno de los testimonios más valiosos lo constituye la obra del periodista Luis Bello, cuyas crónicas, publicadas entre 1926 y 1929 en el diario El Sol bajo el título Viaje por las escuelas de España, ofrecen una radiografía detallada de la realidad educativa del país en el primer tercio del siglo XX. En dichas crónicas, Bello presta especial atención a la provincia de León, a la que llega a calificar como “provincia modelo” en materia educativa. Este reconocimiento se fundamenta en datos que, para la época, resultaban extraordinarios: una elevada densidad escolar, con 1.439 escuelas repartidas por el territorio, y una tasa de alfabetización cercana al 93%, muy superior a la de otras regiones españolas, donde el analfabetismo, de hasta el 33%, seguía siendo un problema estructural. Sin embargo, esta imagen positiva convivía con una realidad mucho más compleja. La provincia de León presentaba en el siglo XX unas condiciones socioeconómicas marcadas por la pobreza, la ruralidad y la dispersión poblacional. El sistema educativo se enfrentaba a importantes limitaciones materiales: edificios deteriorados, falta de recursos didácticos, condiciones laborales precarias para el profesorado el cual resultaba insuficiente para atender las necesidades derivadas del incremento de la población. Aquí el papel del magisterio fue fundamental. Las escuelas mixtas, fundamentalmente rurales, estaban regentadas por mujeres que, en condiciones adversas, asumían la responsabilidad de educar a varias generaciones de niños y niñas. La vocación, el compromiso y la capacidad de adaptación de los maestros, sobre todo los rurales, permitieron mantener viva la llama de la educación en contextos especialmente difíciles. Son muchísimos los casos que se podrían citar, pero señalamos dos maestras paradigmáticas: Calimeria Montiel Marcos, en Fresno de la Vega, o Salvadora Valcarce, en Cimanes del Tejar, que ejemplifican esta realidad. La construcción de escuelas constituye otro elemento clave en este proceso. Entre 1914 y 1934 se produjo un impulso significativo impulsado desde Madrid por la oficina de Construcciones Escolares a cargo de Pablo Flórez Urdapilleta, de origen leonés. Su trabajo permitió dotar a muchas localidades de escuelas renovadas, pasando de edificios de adobe y tapial a otros de ladrillo y piedra dignificando el espacio educativo. Este periodo estuvo influido por corrientes pedagógicas renovadoras vinculadas a la Institución Libre de Enseñanza, cuya impronta llegó a León a través de la Fundación Sierra-Pambley. Inspirada en los principios de Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate o Manuel Bartolomé Cossío, la Fundación promovió una concepción de la educación basada en la libertad, la formación integral del individuo y la conexión entre la escuela y la experiencia con centros de Agricultura y Lechería en Villablino y con la Escuela Industrial de Obreros en León. De esta época tenemos también la trayectoria centenaria del Colegio Leonés, una institución con una larga historia en la educación primaria y secundaria que refleja la continuidad del compromiso educativo en la provincia. Durante las décadas de 1960 y 1970, el sistema educativo leonés experimentó una nueva fase de expansión en el marco de los planes de construcciones escolares promovidos por el Estado. Ejemplos como el Grupo Escolar de Castrocontrigo, impulsado por el inspector Antonio Justel Carracedo, ilustran este avance. Las concentraciones escolares y, posteriormente, los centros rurales agrupados (CRA) o los Centros de Profesores, permitieron ampliar y optimizar recursos, favorecer la socialización del alumnado, reducir el aislamiento del profesorado y favorecer su perfeccionamiento. Uno de los avances más significativos en términos de igualdad de oportunidades fue el desarrollo de la educación secundaria en León. Tradicionalmente, el acceso a este nivel educativo había estado limitado a las áreas urbanas, lo que generaba importantes desigualdades territoriales. Esta situación cambió gracias al impulso del cepedano, Ángel González Álvarez, quien, como director general de Enseñanza Media, promovió la creación de una red de institutos con el objetivo de garantizar una cobertura territorial más equitativa. La creación de centros en localidades como Astorga, Carrizo, La Bañeza, Sahagún, Villablino o Valencia de Don Juan, permitió acercar la educación secundaria a amplios sectores de la población rural. Este proceso facilitó el acceso a estudios superiores y contribuyó decisivamente a la movilidad social, consolidando la educación como un verdadero ascensor social. En el ámbito de la educación superior, la creación de la Universidad de León en 1979 marcó un hito fundamental. Sus raíces se encuentran en dos instituciones históricas hoy facultades universitarias: la Escuela de Magisterio, fundada en 1843, y la Escuela de Veterinaria, creada en 1852. Su papel centenario en la formación de capital humano cualificado ha sido determinante para el desarrollo económico y social de la provincia. A lo largo de todo este proceso, el

Diario de León ha desempeñado un papel esencial como cronista y analista de la realidad educativa. No obstante, es necesario señalar que, a pesar de los avances logrados, persisten ciertas carencias en el reconocimiento y estudio del patrimonio educativo y de la educación en general. Solo han sido estudiadas las escuelas de comarcas como La Cepeda, la Maragatería, La Valdería, Jamuz, La Vega (

Órbigo-Tuerto) y la Valduerna. En comparación con otros elementos del patrimonio leonés, como los molinos, los palomares o los recursos naturales, las escuelas han recibido una atención menor desde el punto de vista administrativo e historiográfico. Esta situación pone de manifiesto la necesidad de revalorizar, estudiar el legado educativo y reconocer su importancia, aspectos que el Diario de León desde su atalaya asume el compromiso de difundir e impulsar.

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