Diario de León
Ana María Fernández Caurel
alcaldesa de San Andrés del Rabanedo

Ana María Fernández Caurel alcaldesa de San Andrés del Rabanedo

Creado:

Actualizado:

En estos tiempos donde todo cambia tan deprisa, cumplir 120 años es mucho más que número. Es, sin duda, un ejemplo de compromiso. Una declaración de intenciones. Es más que una vida escrita negro sobre blanco. Son 120 años de verdad. Un año tras otro, que, ahora, dan forma a una tarta llena de velas que soplamos junto a Diario de León, el decano de la prensa leonesa que sigue contando, cada día, la historia viva de nuestra tierra.

Desde aquellos primeros periódicos en los que la tinta, la imprenta y el papel marcaban el pulso de la actualidad, hasta este presente regido por la inmediatez de las nuevas tecnologías y la velocidad vertiginosa de la información, el mundo ha cambiado. León ha cambiado. Nuestros pueblos, nuestras ciudades y nuestras formas de ser y de estar han evolucionado y mucho, sobra con mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta. Sin embargo, hay algo que ni el tiempo ni la velocidad de lo cotidiano han logrado alterar y es ese sentimiento leonés, tan nuestro y que llevamos con orgullo. Porque sí, porque «somos de León y estamos contentos de ser de aquí». Precisamente, esto mismo es lo que ha acompañado durante más de un siglo a este periódico, que no solo ha narrado los acontecimientos, sino que ha sido testigo, memoria y altavoz de una provincia que nunca ha dejado de latir con fuerza y valentía. Porque hablar de León es hablar de todos y cada uno de nosotros, de orgullo, de un carácter noble que se palpa de Norte a Sur y de Este a Oeste y de una historia que se escribe y se sostiene sobre raíces milenarias. Es hablar de nuestro color púrpura, del león rampante que representa nuestra fortaleza, y de nuestros pendones, las enseñas del Reino. En la cuelga de estos 120 años de Diario de León se anuda la provincia, la capital, el alfoz y el Bierzo, que se aderezan con los deportes, la cultura o las páginas de sociedad. Crónicas, reportajes y noticias que buscan acercar todo aquello que acontece. Y claro qué presta coger el periódico y leer y releer y sentirte en León, en Ponferrada o en el pueblo incluso a kilómetros de distancia. Presta y mucho. Desde San Andrés del Rabanedo también celebramos este aniversario. En estos 120 años, también nosotros hemos vivido cambios que han marcado nuestro rumbo. Trobajo del Camino ha crecido y se ha consolidado; San Andrés entremezcla su alma rural con el impulso urbano; Villabalter ha sabido mantener su esencia mientras mira al futuro; Ferral del Bernesga continúa siendo reflejo de nuestras tradiciones. Todos ellos forman parte de un mismo latido, el de un municipio que avanza sin olvidar de dónde viene. El progreso, sin embargo, no se detiene. Y así debe ser. Si hablamos de futuro, hay un proyecto que, en nuestro municipio, ejemplifica como ninguno el horizonte que merecen nuestros vecinos: el soterramiento de las vías del tren. No es solo una infraestructura, es una oportunidad para coser territorios, una deuda histórica y un proyecto que abriría muchas posibilidades de desarrollo. Es, en definitiva, una apuesta decidida por y para San Andrés del Rabanedo y para todo el área metropolitana de León. Y, seguro que, en todo ese camino, el Diario de León seguirá estando ahí. Como lo ha estado siempre. Porque si algo nos enseñan estos 120 años es que el periodismo es un pilar fundamental de cualquier sociedad que aspire a avanzar sin perder su esencia. Puede que 120 años sean muchos o pocos, todo depende de cómo se mire. Pero lo que es indiscutible es que son más que suficientes para convertirse en una voz autorizada, en una referencia y en un símbolo de permanencia en tiempos de cambio. En esta tierra donde las palabras aún guardan el toque de lo auténtico, el sabor cocinado a fuego lento, vivimos y sentimos a esgaya, con esa abundancia de carácter que recorre desde el Bierzo a Tierra de Campos, desde el Páramo a la Montaña, desde Laciana a Maragatería, sin que ni el tiempo ni la prisa hayan logrado borrar un acento único. Porque León se siente como un filandón eterno donde cada voz cuenta y donde cada gesto suma. Con todo esto, y con el poder de la palabra por bandera, hoy no solo celebramos la trayectoria centenaria de Diario de León. Celebramos también lo que somos: herederos del Viejo Reino que mira al futuro con determinación. León es una buena tierra. Pero, sobre todo, lo son sus gentes. Las que la forjaron el pasado, las que la cuidan en el presente y las que, sin duda, la proyectarán hacia un mañana. Que dentro de otros 120 años alguien vuelva a escribir sobre este momento, sobre la etapa actual de nuestras vidas. Que diga que supimos estar a la altura, que defendimos lo nuestro y que nunca dejamos de creer en León. Y que, como hoy, siga habiendo quien cuente nuestra historia con pasión y orgullo. Porque mientras exista quien le escriba y quien le sienta, León nunca dejará de latir.

tracking