SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS
Runners
Murakami necesita correr para mantenerse a la vanguardia de la literatura mundial
Si hay un anglicismo que se ha quedado entre nosotros es el de runners, corredores. Es muy común que nos encontremos a gente corriendo en cualquier lugar y a cualquier hora del día. Se les puede ver en el campo, en el espacio urbano, en los gimnasios subidos a la cinta, en definitiva, ocupan un espacio propio que los convierte en protagonistas de la actividad social moderna.
Son una realidad de que los signos de los tiempos han cambiado. Recuerdo hace treinta años, sin ir más lejos, aquellos que teníamos el hábito de disfrutar corriendo, éramos más bien escasos. Siempre me gustó correr por las distintas ciudades que visitaba pero, especialmente me gusta hacerlo por Ponferrada.
Al principio me preguntaban la razón de por qué corría. La respuesta siempre ha sido la misma, es una forma distinta de ver la ciudad. Puedes recorrer distancias de cierta entidad y al mismo tiempo sientes una gran felicidad por el bienestar físico que te produce el ejercicio. Este es un gran secreto desconocido para los que no son corredores. A partir de cierto momento de carrera, una sensación de felicidad y relajación te invade.
Es innegable las ventajas que tiene para la salud correr, salud física y mental. Pero, cuidado con las adicciones. Como todo lo que nos produce placer tiene un riesgo adictivo. De hecho, el hábito de correr en cierta medida te esclaviza, será tu compañero hasta que las fuerzas te fallen.
Debo reconocer que también he aprovechado mis carreras por la ciudad para trabajar un poco y comprobar sobre el terreno la marcha de las cosas. Hoy, la edad me limita y una sensación de añoranza de tiempos pasados se hace presente acompañada de una envidia malsana provocada por los adelantamientos de inmisericordes corredores más jóvenes.
Es una gran alegría ver nuestras ciudades llenas de la actividad y vitalidad desplegadas a diario por los runners. Algunos sociólogos han intentado establecer distintas categorías. Así, nos encontramos con el runner equipado a la última moda. La ropa técnica de última generación, tanto para frío como para el calor y por supuesto las zapatillas de corredor recién salidas del mejor laboratorio de pruebas deportivas que pueda existir.
Por el contrario, tenemos el runner vintage o de época, el que no se gasta un duro en su equipación y parece que quedó anclado en los años ochenta. Finalmente, podemos referirnos al corredor tecnológico. El que lleva unos auriculares enormes, reloj multifunciones que mide desde la tensión arterial hasta las calorías recomendadas, y por supuesto, el brazalete para el móvil.
Más allá de diferencias de estilo, todos comparten la pasión por correr. Cada uno con un estilo diferente. Que se lo digan a la locomotora humana, Emil Zátopek, atleta checo, jamás se ha visto corredor tan desgarbado y con tantas medallas. Esto, acredita que correr es una actitud y aptitud muy personal.
Haruki Murakami, escritor japonés, es un runner que nos está inundando con su obra llena de imaginación y originalidad. De por sí la literatura japonesa representa para nosotros un universo diferente a lo que estamos acostumbrados a leer. En el caso de Murakami adquiere connotaciones propias derivadas de su condición de corredor.
Tiene interiorizado de forma radical el concepto de autodisciplina, lo que no es extraño siendo japonés. Afirma que corre habitualmente diez kilómetros lo que le aporta estabilidad física y mental. Correr para él es determinante para mantener su creatividad, que le enseñó resistencia y disciplina. Es de los que piensa que es mejor que las musas te cojan trabajando. Debemos tener en cuenta que tiene setenta y siete años.
Combina con una precisión japonesa la escritura y correr. Claro que esto no vale para todo el mundo, la visión japonesa de la disciplina no está al alcance de todos. Pero sí lo está su obra, Tokio Blues, Kafka en la orilla o De qué hablo cuando hablo de escribir, son tres libros que pueden ser de interés para los que busquen algo diferente en literatura.