CORNADA DE LOBO
Saben lo tuyo
Niega la industria tecnológica y la madre que parió a los algoritmos que nuestros móviles tengan orejas, que estén escuchando lo que hablamos, pero ya todos tenemos algo más que una sensación: comentas con un amigo o pareja un país exótico, una marca de coches o necesitar un fontanero, y no tarda en escupirnos el aparato —que estaba apagado o desconectado— una información sobre viajes turísticos, el coche de marras o un servicio local de reparaciones... ¿?... a bote pronto.
Ya sabíamos que navegando con el ordenador por redes o webbs interesándonos por productos, curiosidades, lugares, compras o ideas, estamos proporcionando gran material nutritivo para las corporaciones y empresas que viven del baile y cuento algorítmico, un negocio especialmente disparado si aplican además la IA... y que con nuestras búsquedas y deambulaciones saben nuestro perfil consumidor, inclinacion política, nuestros gustos, nuestros pasos, nuestras ubicaciones al instante... y clavan nuestro perfil con una precisión asombrosa. Estamos retratados y, por tanto, fichados, encarpetados en sus distintos objetivos comerciales o políticos. Y cada vez que haces clic en el «acepto cookies», la cagaste, Burlancáster.
Pero ante esta denuncia que ya es general, universal, insisten en desmentir que estén escuchando nuestros móviles. ¿Acaso no les es extremadamente fácil hacerlo?, ¿a qué privarse, pues? Y mañana, doblemente fácil. La intimidad y el secreto serán patrias perdidas de un pasado que ya nunca volverá. Olvídate. Y como la gran industria tecnológica y la tecnocracia servirán a políticos sin el menor escrúpulo, alcanzarán juntos un poder ilimitado, se perpetúan en el control de pueblos y naciones y construirán las verdades con la que comulgará una sociedad alienada y alineada sólo con el dinero, que será ya el único dios dejando al resto como viejos mitos en parques temáticos o destinos turísticos. La ciencia ficción ya está escrita. Y sabiendo lo tuyo, te harán bailar en un plato como hacía don Melitón con sus tres gatos... «y por las noches les daba turrón, ¡que vivan los gatos de don Melitón!».