Diario de León

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Modernidad en todo el morro de una tierra anclada en rutinas históricas y en lo viejuno no es exagerar. Lo fue. Ese santuario. Esa geometría desnuda. Ese conjugar futuros. Ese arquitecto, fray Curro Coello de Portugal. Y decir que León tiene con él una deuda es ajustarse a derecho. Confiemos en que no se pase este año del centenario de su nacimiento sin que se le tribute la honra debida.

En La Virgen del Camino, que aún era un pueblacho de humildad de adobe con boina baja de teja en una vida de puro páramo, se alzó de repente el alarde de una arquitectura desconocida, insospechada en su corazón de barro y tapial, líneas de futuro que su arquitecto bebió de su inspirador y maestro de muros espirituales, Le Corbusier. Y como en ese santuario se honra a una Dolorosa con su hijo muerto en el regazo, fray Curro ideó el templo como si fuera una sepulcro con cabecero y losa lisa, geometría de rectas limpias para un interior diáfano y basilical en el que sólo el retrablo barroco recordaba el viejo santuario sobre cuyo solar se edificó este (quizá debió respetarse y hacerse la nueva iglesia a un lado para no enmudecer un diálogo arquitectónico que habría sido histórico). Causó sensación y polémica esta radical arquitectura, pero quizá con ella León entraba en una modernidad que no le nacía de su alma quieta y regustos aviejados, teniendo que llegar de lejos y por mano ajena un Coello de Portugal que estrenó con esta su primera obra una carrera de cientos de edificios en su vida. Esta es la deuda, al igual que la tenemos con Josep María Subirachs al que fray Curro encomendó el sorprendente conjunto escultórico de la fachada, así como las puertas y artes litúrgicos de interior, dejando que otros dos grandes artistas se expresaran en su contiguo colegio, Lapayese y los mosaicos de Iturgaiz. Que el gran vitral del coro se hiciera en el Chartres francés que inspiró las vidrieras de esta Catedral, sumaba otro mérito a ese deslumbrante templo. Y estrenarlo y disfrutarlo unos años nos fue para muchos colegiales un privilegio y una inspiración. Vaya aquí mi enorme gratitud para ir paliando esa deuda. Gracias y gracias.

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