Creado:

Actualizado:

Tiene ese personaje varias cosas que me ponen en prevención: usar camisetas deportivas en actos públicos (como estrellita del fútbol pidiendo hervor de grada), recortarse la barba por arriba y por abajo (como ginecólgo pervertido) y saludar militarmente sin ser siquiera cabo furriel (como pidiéndose el mando de comandante en jefe)... De la Espriella es y se apoda el Tigre como quien dice ¡quitadmelos de delante, que me los como!... Ha ganado las elecciones en Colombia y ahora su saludo militar le sale con mucha más energía, sube como un resorte la mano hacia la sien y resuelve bajándola como si fuera un hachazo al aire, exagerando al máximo, gesto de histrión, qué tipo, un perfecto militronchi.

Supongo que a los militares debe irritarles que les robe el saludo un pelanas civil y, además, con esa teatralidad tan bufonesca, aunque quizá los habrá que rcconozcan en el gesto un rendimiento de pleitesía a las fuerzas armadas, pues del cardo hasta el clavel todo cabe en el cuartel. Y aquí el civil que más ha robado este saludo es sin duda alguna Donald Trump con gorra deportiva o sin ella, cuadrando el gesto, poniendo caras de juramento patriota. En esto, y tamién en tantas cosas, De la Espriella es alumno y loro, sabe los beneficios electorales que proporcionada una política espectáculo dirigida al ruido de grada. Tanto es así, que le cabría ser protagonista del viejo chiste que relata el colmo del tío pelotas, la personificación del arratrao: «En el patio de un cuartel se cruza un capitán con un recluta que instáneamente se cuadra marcándose un saludo férreamente marcial pegando su mano a la gorra cuartelera, procediendo el oficial a la fórmula habitual del «retire el saludo, soldado», y el recluta, siguiéndole los pasos, le va rogando «va, mi capitan, déjeme un poquitín más».

El saludo militar es un símbolo universal de cortesía, disciplina y respeto mutuo entre los ejércitos y sólamente debe hacerse si se va cubierto, pero andando de saldo, como ahora vemos, cualquiera que se vista de salvapatrias podrá abusar de él a su antojo para convertir en combatiente a su auditorio.