Cornada de lobo
A por todes
Admirose un omañés de ver que en su más tierna infancia un pijo en la calle Lancia dijera hablar cazurrés cuando él, que ya oyolo en sus lactancias, no lo entiende ni al revés... aunque tirando calle alante, dándose de bruces contra un lugar de buena arboleda y fronda, agradeció la gentileza municipal de traducirle su rótulo al cazurrés ya que, de primeras (Jardín de San Francisco) no entiendiolo bien del todo hasta que debajo púsose un «Xardín de San Franciscu» que resuelve magistralmente cualquier posible equívoco o desorientación del peatón... y a cantar que se puso lo de «muchas gracias, jardinero, por el gusto que has tenido»... No pensaba ese omañés, que vino a la capital a por atún y a ver a la duquesa, su hija, que andaría ésta enredada con unas amigas que acaban de constituirse en «Colectíu Igualitariu ya Identitariu» para resolver, precisamente, déficits en el callejero de la ciudad, así como expulsar de él a gente inapropiada que ahí figura todavía, incluídos unos cuantos reyes que hicieron marca hidalga de sus violaciones, pernadas, expolios, crímenes y matrimonios con la moraima (¡prioridad nacional!, alegan). Considera este colectivo como inaceptable a estas alturas que siga habiendo calles de monopolio masculino cuando se refieren a oficios en los que la mujer tuvo tanto o más papel, si no único, como en el caso de la calle Bordadores (póngase debajo o delante Bordadoras, que sin duda fue lo propio); y por lo mismo, calle Herreros y Herreras (y ya puestos y puestas, camaraes: ¡a por todas y a por todes!, Ferrerus, Herreres y Ferreras), calle Cantareros, Cantareras, Cantarerus y Cantareres. Tarea no menor resta en deshacer entuertos provincia adelante reparando la injusticia de que no figure Torneras en el indicador de carretera de Torneros-Tornerus. Olleras en el de Olleros-Ollerus, Yugueras en el de Yugueros-Yuguerus, Cabreras en el de Cabreros-Cabrerus, Grulleras en el de Grulleros-Grullerus, Roderas en Roderos-Ruderus... y ¡copalante!... fáganse alliances de xusticia y reparación, ¡puxa el llingüismu nosu y el feminismu identitariu!... y a quien la Virxen se lu dé, santa Nonia se lo bendiga.