El prodigioso
Buscan por ahí un Lorca que pueda escribir en masculino una «comedia farsa violenta en dos actos» y la titule «El zapatero prodigioso», habida cuenta de que el guión ya está más o menos dado y sólo falta el desenlace por el que no habrá que devanar nada el cacumen a la espera de que el juez lo dé también por escrito. El nervio argumental de la comedia es bien sencillo: ponerle pies de barro al ídolo de bronce para poder abatirlo a continuación ante el regocijo del populacho agolpado en plaza pública, retransmitiendo en directo el derribo Iker Jiménez y Eduardo Inda, que en el segundo acto y ayudados por Santi, Isabelita, Albertiño y Ánsar procederán a enterrar al zapatero de los prodigios en la tumba que dejó vacía Franco en el Valle de los Caídos... y sobre su lápida, el epitafio de la revancha: «Aquí duerme su sueño eterno la memoria histórica, el padre que la engendró y el espíritu que la malparió... Requiescat In Bellum, descanse en guerra».
Con nada disfruta más este país de países que con poder abatir a quien antes se le encumbró y, por ello, creyendo tener todo el derecho a su derribo (contra más alto te suben, más gusta el morrazo). La merecida fama de Zapatero que elevó su crédito a lo alto de la estima internacional (y a valoración nacional que aportó capital electoral al Psoe) tiene también su factura siniestra en la envidia corrosiva que es el primer deporte español, esa envidia que es el arma del blasón heráldico de Caín Pérez Quijadas, padre virtual y virtuoso de esta nación. No es fácil perdonar el éxito. Y hacemos urgente minar toda credibilidad, tumbar el arbolón para que sólo salga leña de él y nunca tablón con el que hacer nuevo bancal, mesa o masera, salvo si es para ataúd. Y así, al zapatero prodigioso lo tornaron en zapatero peligroso hasta sus propios compadres y conmilitones. ¿Es que hizo algo peor o distinto que los otros zapateros expresidentes que remendaron sus influencias para seguir en su piragua?, ¿qué cosas tan similares les hallarían si se les investigara?, ¿y por qué no se les ha hecho tal?... Pasen y disfruten, señoras y señores, aquí se tumba un ídolo por lo legal, sí, y por lo ilegítimo.