AL TRASLUZ
El gran verde
Paseaba por Santo Domingo con Marta del brazo, pues aún somos de los de «amarraditos los dos/ espumas y terciopelo», cuando pisé algo y resbalé. Si no es porque ella me sujetó a tiempo salgo disparado hasta incrustarme en la escultura de Amancio, y le iba a doler a ella más que a mí; casi mejor seguir el vuelo, que después a ver cómo recupero de la Negrilla mis dientes. No es por caer, pero acabo de salir de un lumbago. El algo que pisé era verde, pero no del tamaño de un guisante. ¡Voto a Brios, qué comen nuestras palomas para defecar así! No quiero alarmar, pero es posible que estén mutando en cocodrilos. Si no hubiéramos caminado de la mano aún me estaría buscando el doctor Livingstone. A las palomas también habría que exigirles que recogiesen lo suyo en una bolsita; en cambio, el hombre lobo es todo pulcritud. Sigo perplejo por el tamaño del gran verde que pisé, y el suelo de la ciudad está lleno de sus pegotes secos. Supongo que una vez cae es como los tatuajes. Si eso tan grande lo defecan las palomas… tiemblo de pensar en el toro de Osborne. Verde que te temo verde
Leo que el Banco Central Europeo va a someter a consulta qué personalidad europea histórica figurará en el nuevo billete de 50 euros, y que uno de los cinco candidatos es Cervantes. No soy coleccionista de Quijotes, pero en este caso sí estaría dispuesto a coleccionarlos nuevos, y hasta tendría repes. Los nuevos biógrafos tienden a restarle pobreza económica a la vida de nuestro español más universal, por tildarla de exageraciones del romanticismo, aunque él mismo se autodeclarase pobre. No confundo autor y narrador, pero en algunos de quienes la rebajan o niegan detecto que consideran demérito serlo; no lo es, cuántos escritores célebres han fallecido en la pobreza, manifiesta o no. Por cierto, tampoco sería la primera vez que el autor del Quijote aparece en billetes y monedas; lo primordial, que recalca James Iffland, es leer y disfrutar las obras. Dicho esto, me encantaría que tuviese tal homenaje.
En la jungla del asfalto, he decidido reforzar mi conyugal caminar amarraditos y llevar puesto un casco; más paracaídas, por si las moscas. El amor te eleva, pero no todo se puede planear. El gran verde no avisa.