AL DÍA
Caos y solidaridad
Minuto y resultado de la crisis de Ceuta: caos en el Gobierno y solidaridad en la calle con los ceutíes. El caos crece con el último culebrón por cuenta de una actuación de la policía a las órdenes de la juez María Tardón, que lleva el caso (cruce ilegal de extranjeros por la frontera de Ceuta) en la Audiencia Nacional. Se trata de un informe policial que, por una parte, advertía con antelación del cruce masivo que se estaba preparando y, por otra, ya a posteriori, de que el cruce se había llevado a cabo de forma planificada y ejecutada por agentes de los cuerpos de seguridad marroquíes. Es decir, que un brazo operativo del Gobierno sabía lo que oficialmente el Gobierno venía negando.
Si a ello sumamos las inequívocas declaraciones de la ministra de Defensa, Margarita Robles, sobre los informes de los servicios de inteligencia (CNI) negados por su colega de Interior, Grande Marlaska, queda claro que recurrir al papel de agentes judiciales de la Policía Nacional no exculpa al Gobierno de que, sabiendo lo que iba a ocurrir dejó que ocurriera, en misteriosa sintonía con la actitud permisiva de reino alauita.
Todo eso pertenece a la parte sumergida de la crisis, la que contiene elementos desconocidos que algún día aflorarán como clave de lo que está ocurriendo. La parte más visible, pero también la más reveladora de un sentimiento colectivo, es la que traslada la impresionante muestra de solidaridad con los ceutíes, incluidos los llamamientos de una veintena de alcaldes socialistas y el espacialismo mensaje de la Corona («Con todos y con nuestra ciudad»), llevados a cabo a lo largo y ancho de nuestro país.
Lo demás apenas si deja un espacio para la complacencia que permita aparcar un grave problema de Estado —es imposible— y felicitar a los «caballas» con motivo de celebrarse el «Día de Ceuta». No obstante, Pedro Sánchez, ha aprovechado la coartada para poner su mejor cara, felicitar a los ceutíes en su fiesta autonómica y decirles que el Gobierno hace lo que puede para recuperar cuanto antes la normalidad sin dejar de garantizar una «atención digna» a los 20.000 inmigrantes ilegales que continúan en Ceuta un mes después de la invasión del 30 de julio. O sea, la enésima prueba de que tenemos un presidente divorciado de la realidad instalado en la doctrina Sartre de que «el infierno son los demás»: Rusia, Israel, el PP y la internacional ultraderechista. Me temo que repetirá el guion el jueves ante el Congreso.