AL TRASLUZ
Todo lo verdadero
Una amiga me avisó de que en una tribuna de este periódico, firmada por Pedro Díaz Bahillo, se reflexionaba sobre la frase de Liev Tolstói que menciono con frecuencia, y con la que el escritor comienza su novela Anna Karerina: «Todas las familias felices se parecen, pero las desgraciadas lo son cada una a su propia forma». En el excelente artículo, menciona algo que uno no sabía: la frase es adaptación de la de Aristóteles: «Los buenos son de una sola manera, de muchas los malos», en su Ética a Nicómaco. Sin duda, el ruso leyó a Aristóteles, pero el griego hubo de esperar a morirse para leer Anna Karerina. La historia de la literatura está repleta de parafraseos, admitidos o no. Otro cantar es lo que hizo Avellaneda con Cervantes, a quien no solo plagió historia y personajes sino que además le insultó en el prólogo. Sí, no importa quién dijo primero «Eurovisión», «Patatas Blas» o «Porompompón, Manuela». Lo importante es que sea verdad. Las familias felices se parecen; los buenos, también. Así es. Hay una impronta que les asemeja entre sí, a modo de tatuaje, a unas y a otros. Nuestro mundo estará perdido sin remisión cuando las viejas y eternas no tengan quienes las escriban. Todo lo verdadero es nuevo y ancestral a la vez. Acepto que mis argumentos ya los expresó antes y mejor un columnista hitita, y además en cuneiforme. Pero algunos no estábamos allí aquel día.
En Carmen Bayón, periodista de RNE y corresponsal en León de TVE, las bondades, profesionales y las personales van a la par. Ilumina con su serenidad las informaciones. Pese a ello, ha sido insultada e intimidada mientras cubría una manifestación en respaldo de Ceuta. Tiene un inteligente sentido del humor, que le será de ayuda para superar el mal trago. Hace poco, coincidí con ella y una hermana en un supermercado. Se parecían, pero no solo en el físico: raspa en un buen corazón y te saldrá una impronta familiar. Y un eco de quienes ya no están, pero aún te acompañan.
Sí, Aristóteles lo dijo primero, pero Tolstói lo colocó al principio, que tampoco está nada mal. Las grandes verdades hay siempre que repetirlas, por si ese día alguien tuvo dentista o te hizo novillos. Feliz y cálido septiembre, buen lector. Ah, la vida…