Creado:

Actualizado:

Ya tenemos una afrenta más que sumar a la larga lista de agravios cometidos por Pedro Sánchez: el presidente socialista es culpable de que nuestros jóvenes no tengan comprensión lectora. Él es quien ha provocado que nuestros hijos estén todo el día pegados al móvil y se les nuble la mente al llegar al segundo párrafo de un texto.

Ha sido conocerse los catastróficos resultados del informe PISA y salir en tromba desde los gobiernos autonómicos a señalar a Pedro Sánchez y sus leyes como culpables de la degeneración que vive la educación española.

En resumen: nuestros alumnos fallan en lectura, matemáticas y ciencias y en vez de señalar a la raíz, señalamos al contrincante.

Remedando el título de aquel premiado artículo de Manuel Vicent en Triunfo, pero dirigiéndonos a los políticos: «¡No pongáis vuestras sucias manos sobre la enseñanza!». Claro que la Lomloe socialista ha hecho daño en unas aulas donde el sacrificio es antigualla, el conocimiento, un fósil y las competencias, una diosa, mientras los estudiantes holgazanean porque triunfa la idea de que no hay que esforzarse para pasar de curso. Pero las competencias educativas son autonómicas y desde las consejerías hasta los conserjes, todo depende de gobiernos regionales que no pueden escurrir el bulto.

En España, pactar la educación es una entelequia porque los debates no son sobre la comprensión lectora, sino sobre la religión, el pin parental, los contenidos del libro de Historia, la educación sexual o esa ocurrencia extremeña de introducir una asignatura llamada Extremestiza para explicar a los jóvenes la importancia de la región en la colonización americana. Pactar es difícil, lo fácil es buscar culpables.