Diario de León

FUERA DE JUEGO

Cuando los jueces son los árbitros

Creado:

Actualizado:

De chaval, creo que mi padre sólo fue dos veces a verme jugar al fútbol. Tenía un calendario al límite —más allá de sus obligaciones profesionales— con su trabajo bien remunerado en la cofradía, la Obrera, la Encina, la Deportiva, en plataformas como la procentros universitarios para El Bierzo, en el comedor social… y no sigo por que lleno la columna. Eso sí, nunca le faltó tiempo para ir al fútbol, una fidelidad que le permite ser el socio más antiguo —desde 1944, siendo niño— de lo que los nuevos llaman Ponferradina. La cosa va más allá y, en sus tiempos de la mili, tuvo la oportunidad de ver al Real Madrid peleando, en un Chamartín recién estrenado, por alguna Copa de Europa de las de blanco y negro.

Cuento esto para intentar probar que, si se pronuncia sobre fútbol, sabe de lo que habla. Incluso desde el banquillo, donde ejerció el papel de delegado de la Deportiva hace mucho. En la primera oportunidad en la que me vio jugar se me acercó al final y me dijo una frase que me quedó grabada. Creo que yo no alcanzaba siquiera los siete u ocho años, pero me espetó un rotundo: por qué no dejas en paz al árbitro y miras un poco más al balón… Ese día habíamos ganado. En la otra ocasión, el San Ignacio nos metió la del pulpo.

Me acordaba de todo esto al observar la obsesión antijueces que la ha entrado ahora al PSOE. Como han hecho antes otros muchos, se les ponen las manos rojas de tanto aplaudir cuando las sentencias disparan a otros frentes. El daño que se está haciendo a la Justicia es irreparable. Las cárceles están llenas de víctimas de jueces que les tenían manía, como las clases particulares o de repaso, a las que van los que han suspendido. En Ponferrada, hay uno que sigue diciendo que era inocente aunque sufre «cadena perpetua», precisamente por cometer el grave error de dimitir cuando sólo fue condenado a una multa. Hace un cuarto de siglo me tocó viajar a Burgos para seguir el juicio al alcalde Ismael. El primer día, un periodista local, nos auguró qué iba a votar cada uno de los magistrados del tribunal. Y lo clavó. Pero aún así, sigo creyendo a ciegas en la Justicia y en la honestidad de la inmensa mayoría de los seres humanos. Incluso, aunque me cuesta mucho y lo veo bastante más negro negreira, hasta en los árbitros.

tracking