El Dios verdadero
La primera vez que oí hablar de la Inteligencia Artificial, sin saber apenas en qué consistía ni cuál sería su alcance, me malicié que podría tratarse de una nueva herramienta que el género humano se apresuraría a utilizar para lo que mejor sabe: hacer el tonto. Visto lo visto, solo me equivoqué en aplicarle la condición de 'herramienta', ya que, según explica Yuval Noah Harari, no se trata de eso, sino de un «agente» con autonomía para pensar, para tomar decisiones y para actuar por su cuenta. Una herramienta es un cuchillo, por ejemplo, y la decisión de usarlo para trinchar un pollo o para asesinar al vendedor de pollos es nuestra, no del cuchillo. La IA, en cambio, sería el cuchillo y a la vez la intención de la mano que lo empuña.
A estas alturas, para la mayoría de la gente, la IA se ha convertido en un juguete que sirve para crear imágenes irreales y vídeos cómicos o para escribir cursilerías robóticas, entre otras aplicaciones más o menos inocentes. Algunos —abogados, economistas, arquitectos.— la utilizan para que les haga en unos segundos el trabajo que antes les ocupaba varias horas. Otros —y ahí viene el peligro— no sabemos aún para qué podrían utilizarla, aunque ponerse en lo peor no sería pecar de pesimistas.
Históricamente, y sin salir de nuestra civilización occidental, hay quienes se han empeñado en hacer de Dios una presencia viva y hay quienes se han afanado en matarlo. En ambos casos se trata de una pugna metafísica pero he aquí que de repente aparece la IA se convierte en una deidad tecnológica incuestionable. Después de muchos siglos de controversias y guerras religiosas, aparece la IA, en fin, y resulta que es el Dios verdadero y único, el Dios que nunca había pasado de ser una entelequia y se convierte en un abrir y cerrar de ojos en una deidad reverenciada a nivel ecuménico. Un Dios omnipotente, omnipresente y omnisciente —este sí— que conoce todo de nosotros. De rebote, cobra sentido la imagen de un Dios vengativo que, según avisan quienes dicen saber de estas cosas, podría acabar con la Humanidad mediante el mítico Armagedón.