Diario de León

AL DÍA

Rafael Torres

Rafel Torres

La puerta de la historia

Creado:

Actualizado:

Hay lugares con historia, y otros donde la Historia no se ha movido de ellos, es decir, que no es pasado, que sigue ahí. Tal es el caso de la Puerta del Sol, donde se halla el kilómetro cero de las carreteras radiales españolas, pero, sobre todo, el kilómetro cero del pulso de la nación. En esa plaza alargada de bello y raro nombre acampan hoy miles de jóvenes aterrados por un futuro que ven que se les birla, que se les escapa, pero si están ahí, independientemente de la reivindicación de la vivienda como un derecho humano básico y no como objeto de especulación, es porque no podrían estar en otro sitio.

Cuando en uno de sus fondos la Puerta del Sol albergaba el templo de San Felipe, en sus gradas y en la especie de barbacana que lo circuía se citaba en el Siglo de Oro y posteriores todo el mundo a enterarse de sus vidas y, en general, de la vida. Las gradas de San Felipe eran, en efecto, el centro del mundo, como hoy lo siguen siendo, aunque desaparecidas, por el impacto global de la acampada, y allí iban Lope, Tirso y Quevedo en busca de inspiración en los heteróclitos tipos allí reunidos, y allí probaron los mamelucos de Napoleón el helado acero de los puñales de los majos y, andando el tiempo, allí los cafés trasegaban día y noche, pues la Puerta del Sol siempre fue paradójicamente nocturna, una humanidad pobre, inquieta y valleinclanesca.

En la Puerta del Sol se desató el júbilo popular un 14 de Abril y pocos años después vino a reventar ese júbilo la bomba de 500 kilos que cayó por el lado del Ministerio de Hacienda. Todo lo que ha pasado lo ha hecho en la Puerta del Sol, y ahora, superado felizmente el siniestro episodio de cuando algún cretino con mando vendió su nombre a una empresa de telefonía y su estación de metro dejó de llamarse Sol, sigue pasando, pues de ahí la Historia no se ha movido. Según Ayuso, ésta Historia presente, la de todos esos jóvenes exigiendo un poco de justicia social, espanta a los turistas y perjudica a los comercios, pero ¿qué va a decir, pensar, sentir, la que fue a reconocer el ático de los seis millones y pico por el gusto de verlo? Diríase que, pese a desconocerla absolutamente, le horroriza la Historia.

tracking