Ríete tú
Convocar elecciones para noviembre debería tipificarse como agravante de ensañamiento. Tiene delito. Pero, si no llegara con someter a la ciudadanía al escarnio del carrusel de mítines y actos en el mes esquela del calendario, el horizonte se oscurece aún más con la noticia de que el asturiano que le apuntaba los chistes para los discursos a Pedro Sánchez ha pedido la cuenta en La Moncloa. Cagon mi manto. La baja ha tenido como efecto que el presidente, sin humorista de cabecera, haya optado por convertirse en uno con su actuación en el programa de Broncano y, a rebufo, se diera coartada para el festival del humor con el que nos van a abrasar en las próximas semanas. Se van a reír. Sobre todo ellos, como sufrimos en León, donde las promesas de las campañas sirven de chascarrillo para el resto de la legislatura. Te sabes ese de que Torneros iba a abrir y ahora resulta que, mientras los terrenos siguen en barbecho, han estrenado uno en Valladolid. Y el de la segunda fase de San Marcos que se ha quedado en hotelín con encanto. Y el del tren de Feve que lleva a los viajeros en autobús. Y así todo.
A la competición se apunta el PP, en el que Feijóo haría bien en copiar alguno de los que dejó patentados Rajoy, aunque no vaya a tener la misma gracia por mucho que se ponga otra vez las gafas. Si no le sale el chiste, que llame a los representantes de su partido aquí, donde han comenzado a calentar la campaña con una serie de proclamas entre las que parece que puede hacer fortuna el latiguillo de que esta se ha convertido en «la provincia invisible para el Gobierno», como si en su etapa en La Moncloa no hubieran ignorado a León. El chascarrillo lo puede completar Abascal con algún diálogo de La escopeta nacional de Vox, aunque a lo mejor ese cine le parece muy ideológico y no pasa la censura del comité que han impuesto sus compañeros en la Junta, con el beneplácito de los populares de Mañueco, que está como para hablar de propaganda. Lástima que el resto no tengan ninguna chanza: ni UPL, a la que ahora le sale caro presentarse porque la caja la hace en mayo, ni el Frente Estrecho, ni Podemos, que hace tiempo que podó los pocos brotes que tenía para que medrara Pablo Fernández en Madrid. Aquí ya no nos hace ni puta gracia ninguno.