AL DÍA
Adamuz 2
Capturas de vídeo de un dron de la Guardia Civil que muestra los dos trenes de alta velocidad, uno de Renfe y otro de Iryo, han colisionado a primera hora de este miércoles a la altura de la estación de Urda (Toledo).
Solo la compasión y la obligada solidaridad con las familias de los muertos y heridos en el accidente de Urda (Toledo) me impiden volver sobre los argumentos ya utilizados en la tragedia de Adamuz. Nueve meses después, con recurrentes incidentes menores pero cuantiosos en la red del transporte ferroviario, será mejor morderse la lengua. Por respeto a las víctimas, claro.
No es mala razón. La misma que seguramente moverá al Sindicato de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) a desconvocar la huelga convocada para este jueves, 29 de octubre. Las motivaciones de la convocatoria están relacionadas con la catástrofe de este miércoles por la mañana. Entre otras, retraso en aplicar los acuerdos de seguridad ferroviaria y fiabilidad del material rodante.
Sin embargo, no es asunto menor volver en tiempo de urnas sobre el mal funcionamiento de los servicios públicos en España. Al menos para contrapesar el relato de la España feliz gracias al Gobierno «progresista» y sus poco recomendables aliados. Un relato que, en boca de Pedro Sánchez, anuncia un día sí y otro también su personal intención de seguir en la Moncloa. No por apego al sillón, por supuesto, sino por una causa tan noble, desprendida, desinteresada, como evitar que los españoles caigamos en manos de la ultraderecha.
Solo si los ciudadanos asumieran su papel de oyentes en el parvulario de Sánchez, que no es el caso, acabarían pasando por alto que haya sido el Rey y no el todavía presidente del Gobierno, y no el todavía ministro de Transportes, el primero en dar la cara para lamentar la tragedia, dar el pésame a las familias y dedicar unas palabras de ánimo a los servicios de emergencia que estaban trabajando sobre el terreno en las horas que siguieron el terrible choque de un Ave (397 pasajeros en viaje a Sevilla) con un tren Iryo detenido en la vía (146 pasajeros) en el municipio toledano de Urda. A Sánchez le pareció suficiente un apresurado mensaje en redes sociales para mostrarse «consternado» y darnos la buena noticia de que estaba en contacto permanente con el presidente de Castilla la Mancha. A partir de aquí, solo nos quedan los «¿por qué?» Según los técnicos, no existe el «fallo humano» en un sistema de seguridad tan avanzado y automatizado. Lo cual nos lleva a plantear de nuevo una cuestión de máxima relevancia ante unas elecciones generales que, entre otras cosas, sirven para examinar el trabajo de los que gobiernan desde 2018: ¿De verdad España funciona?