sábado 22/1/22

Kissima Conthe

Gambia es un país alargado en torno al cauce del río que le da nombre en el África subsahariana. Una nación rodeada por otra, Senegal, excepto en la desembocadura. Allí se asentaron los portugueses en el siglo XVI para traficar con esclavos y allí buscaron un oro que no existía, contaminados por rumores y leyendas. Aquella ribera fértil la codiciaron británicos, franceses y holandeses durante los siglos XVII y XVIII y todo siguió más o menos igual cuando el Reino Unido impuso sus ambiciones coloniales.

Abolida la esclavitud en el Imperio Británico en 1807, comenzó una época de luchas internas entre los traficantes locales que duró todo el siglo XIX. Y la economía, que se había basado la trata de personas, se orientó hacia la plantación del cacahuete, que los portugueses habían traído de América. El cacahuete se ha convertido hoy en un símbolo del país, hasta el punto de que aparece grabado en las monedas.

De Gambia, que se independizó durante el proceso de descolonización de África en los años sesenta, que ha sufrido más de un golpe de estado y ha sido gobernado por presidentes autócratas, procede Kissima Conthe. Hace veinte años, Kissima se subió a un avión con un visado para viajar a Francia de forma legal y trató de labrarse un futuro mejor en el corazón de Europa. No lo encontró y por eso ha terminado en el Bierzo, donde le emplean como peón forestal para desbrozar el monte y limpiar, entre otras tareas, los cortafuegos que siguen la línea de los tendidos eléctricos.

Es un oficio duro el de peón forestal. Un trabajo muy físico. No requiere estudios. Solo fuerza. Y habilidad con las herramientas.

Es un trabajo de los de antes. De los de nuestros padres o nuestros abuelos. Ahora lo desempeñan, en muchos casos, inmigrantes que han llegado a España desde Marruecos, desde Portugal, desde el África subsahariana. Un trabajo poco atractivo, donde no se gana mucho dinero. Y Kissima completa su economía doméstica cultivando una huerta cedida por Cáritas en Bembibre. Poco tiene que ver el Boeza con el caudaloso río Gambia, las patatas con los cacahuetes, excepto cuando Kissima Conthe levanta la azada, traza un surco en la tierra, y un reguero de agua riega las plantas que le dan de comer.

Kissima Conthe
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