Diario de León
Publicado por
Carlos Fernandez Fernandez
León

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Hay que reconocer que el "sistema capitalista", tiene un mecanismo de seguridad perfecto, una vez que una sociedad entra en él, ya no hay forma de salir sin causar una catástrofe humana. No se si Adam Smith ya lo configuró así en su obra "la riqueza de las naciones", o si posteriormente alguna genial mente diseñó tan perverso blindaje. La salida de la crisis es clara, solamente existen dos caminos que nos llevarían a la otra boca del túnel, el primero pasa por ponernos de nuevo en manos de los mismos que provocaron la crisis, con las mismas reglas de juego y que a nadie se le ocurra cambiar ni una, nada de intervencionismo del estado, nada de reglas restrictivas a la especulación, al enriquecimiento rápido, al sistema de juego que permite que el pez grade se coma a todos los chicos y así crear monopolios que formalmente no lo parezcan. Lo cierto es, que cuando, como causa de sus propios defectos nos llevan a una crisis y la gente comienza a pasar hambre, el paro crece sin freno, los logros sociales se cuestionan y hasta la naturaleza se ve afectada por el consumismo inherente al propio sistema capitalista y de libre mercado, no se vislumbra otra salida que dar más dinero a los que más se han beneficiado de la loca y ficticia prosperidad anterior. Si algún cándido dirigente político se le ocurre la idea de gastar algo para salvar de la miseria a los desempleados, de mantener los derechos de los asalariados o intentar no rebajar demasiado la seguridad de los obreros, rápidamente los árbitros vigilantes de que el sistema siga funcionando con su ejercito de especuladores, le sacan tarjeta roja y a partir de ello, el naufragio es inevitable. Incentivar la compra masiva de coches, es la única fórmula para mantener los puestos de trabajo y de que el capital de la automoción no se traslade a países donde trabajan 16 horas diarias por un bocadillo. Lo de los 20 miligramos de esmog por metro cubico, ya es historia, ahora pasamos a los 38, claro el chalet del presidente no está en el barrio. Mantener el uso de combustibles fósiles, aunque sean los más contaminantes, para que los mineros sigan comiendo mucho polvo de sílice entre otras cosas. Dejar la explotación de las centrales nucleares en manos de empresas privadas, donde la seguridad de encuentra en el cuarto puesto de los objetivos: Beneficios, Beneficios, Beneficios y por fin seguridad, ¡ah!, los residuos radioactivos ya veremos que hacemos con ellos, por ejemplo: los depositamos en Mailuu Suu Kirguizistán., zona de elevada actividad sísmica, sus habitantes están lo suficientemente necesitados como para protestar. Abaratar el despido, subir a los 70 años la edad de jubilación, congelar los salarios de los funcionarios, reducir personal de educación, sanitario, funcionarios de atención y ayuda al público etc. etc.. Todas estas últimas medidas, me parecen razonables, pues este personal es el culpable de la crisis y son los que tienen el dinero en los paraísos fiscales. En definitiva los mismos que nos mantienen la cabeza debajo del agua, son los que nos pueden sacar a flote. Hasta los dirigentes políticos más atrevidos, al final tienen que claudicar, pues de lo contrario iríamos a la segunda salida que nos sacaría de esta sociedad de libre mercado, pero que sería como un salto al vacío y sin red. Esta hipotética revolución, sería inviable en esta sociedad en la que vivimos, por el aborregamiento y la falta de concienciación social y del bien común que tenemos los ya amaestrados y domados consumidores. Además habría muchos muertos y violencia, pues los de la batuta no se iban a resignar. Creo que lo tengo claro, no hay salida, solamente me gustaría saber como de profunda va a ser la próxima crisis que ya se está empezando a fraguar en el mundo financiero y que de nuevo va a afectar a los mismos y aquí incluyo a nuestra sufrida Tierra. Recibo muchos videos por el correo electrónico, pero estos días he visto uno que me ha impactado, es una entrevista con un Tuareg, que salio de su desierto para ir a estudiar a Paris.

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