Diario de León

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La situación de provisionalidad que se generó en la línea de Feve con el fracasado proyecto de conversión en tranvía se ha cronificado. Los déficits en el servicio de este ferrocarril hoy integrado en Renfe, en lo que denomina Cercanías, han sumado literalmente miles de quejas. Eso a pesar de que resulta un servicio público fundamental de transporte para el norte de la provincia. Ha transcurrido ya demasiado tiempo sin que lleguen los trenes a la estación de la calle Padre Isla. Forman parte ya del paisaje habitual de las calles de León los autobuses lanzadera para llevar y traer viajeros del apeadero de La Asunción. Pero esta sensación de constante degradación alcanza ahora a ese servicio por carretera que nació como provisional y lleva más de una década complicando el viaje a los usuarios, incrementando los tiempos y las incomodidades. Ahora, se acumulan las quejas ya que ni siquiera hay garantías de que el bus cumplirá en tiempo y forma su cometido. Si el objetivo es conseguir el abandono de la línea resulta curioso que haya transcurrido tanto tiempo con unas prestaciones tan lamentables y que siga siendo el transporte elegido por cientos de ciudadanos. Queda claro que la línea es necesaria y útil, incluso con esta degradación. Con un servicio de calidad los usuarios subirían.

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