Por qué Burgos síy León no
Mientras ayer se celebraba en la Universidad de Burgos el arranque del grado de Medicina con 159 alumnos matriculados —más del doble de las 72 plazas inicialmente previstas—, en León se prepara el estreno de la misma titulación con los 80 estudiantes acordados desde el principio. Dos facultades nuevas que nacen el mismo curso, dos proyectos que responden a una demanda social y sanitaria similar, y, sin embargo, un trato desigual en el número de plazas. No se trata de cuestionar la legítima aspiración de Burgos ni el esfuerzo colectivo que ha permitido abrir las aulas. La demanda existe, el envejecimiento de la población es real y la escasez de médicos es un problema compartido. Pero resulta difícil no preguntarse por qué la Universidad de León no ha sido capaz de ampliar sus numerus clausus dada la amplia demanda de aspirantes que han llegado, principalmente, de León y Asturias. Es comprensible que se celebre cada avance. Pero también lo es que la ciudadanía espere explicaciones claras y transparentes. Porque si ambas facultades nacen para dar respuesta a las mismas necesidades, la diferencia de 79 plazas no debería quedar sin una explicación sólida por parte de la ULE.